DestacadosEspecialesLocal“Vida Nueva” – Nepotismo, corrupción,negligencia y malos tratos

Ronny Aguilar15/05/2020

Por: Ronny Aguilar

CAMPECHE, Cam., a 15 de mayo de 2020.-En un caos por completo se ha convertido la administración del Sistema de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes Farmacodependientes (Sannafarm-Vida Nueva). Nepotismo, violencia, falta de tratamientos y reclusión ilegal de personas con problemas mentales y penales, son algunas de las cosas que se viven día a día en la institución, además que el director de la institución, Gilberto Cesar García Salazar, ha obligado a trabajadores expuestos a Covid-19 a laborar en las instalaciones.

El pasado 20 de abril trabajadores de “Vida Nueva”, como se le conoce coloquialmente al Sannafarm, acudieron al Palacio de Gobierno con un escrito en el que solicitaron la destitución de Gilberto Cesar García Salazar, director del centro, de Rosario Pacheco Zaragoza, subdirectora Administrativa, y de Miguel Ángel Naal Salazar, jefe del Departamento de Recursos Humanos. En el documento de más de 10 hojas se dan a conocer diversas causales, pero sólo son la punta del iceberg.

Fuimos contactados por los trabajadores quienes en conferencia relataron lo grave de la situación, haciendo ver que la institución es un caos tanto administrativa como en funciones, pues por decisiones del director ya no se tiene claro la finalidad del centro, y se están cometiendo arbitrariedades de la dirección y mandos contra el personal y los pacientes.

Gilberto Cesar García Salazar Director del Sannafar

Retenciones ilegales y violencia física

Vida nueva es un Organismo Público Descentralizado (O.P.D.) de la Secretaría de Salud y del gobierno estatal, que funciona como centro de atención para personas que consumen algún tipo de sustancia psicoactiva, entre ellos menores de edad, contando con un área de internamiento para aquellos pacientes que de manera voluntaria y con autorización de un tutor legal puedan llevar a cabo su rehabilitación.

Sin embargo, por razones que hasta el momento son desconocidas para el personal, se empezaron a internar pacientes con problemas mentales y que fueron trasladados desde el hospital psiquiátrico cuando en “Vida Nueva” no se cuenta con la capacidad de atención a este tipo de personas. Por si fuera poco, también se empezaron a internar jóvenes que cometieron delitos menores, esto por parte de la Fiscalía General del Estado, en una arbitrariedad y violaciones diversas a los derechos humanos y al proceso legal.

Es un tema legal complejo pues no se explica bajo qué procedimiento penal, un menor que comente un delito, está en un lugar de adicciones; según señalan los entrevistados, hay casos con más de un año de reclusión, mientras que en el caso de los psiquiátricos se necesita de una atención especializada y definitivamente el personal de “Vida Nueva” no la tiene.

Y al haber menores infractores y ante la ausencia de un manual de procedimientos claro y contundente no se explica bajo qué argumento este tipo de pacientes permanezcan hasta por más de un año en el sistema, perdiendo así por completo el objetivo del tratamiento de desintoxicación y reinserción a la sociedad, siendo incluso un factor que predispone a otras enfermedades.

Señalan los entrevistados la falta constante de insumos para sus labores y que son obligados a cumplir, bajo amenaza, actividades que se encuentran fuera de sus funciones, argumentando en todo momento que son personal de confianza y que están a disposición de realizar cualquier actividad que se les ordene, incluso si esto pone en riesgo su integridad física y emocional de la plantilla trabajadora.

Esto ha generado diversas complicaciones al interior de la dependencia para con la integridad del personal, puesto que los nuevos internos son personas violentas y emocionalmente inestables, lo que ha derivado en 24 ataques violentos comprobados contra los trabajadores de la institución, en su enorme mayoría mujeres.

Estos ataques contra enfermeras, doctoras y psicólogas, van desde mordidas y rasguños hasta ser arrojadas de escaleras y lesiones en la vista; su situación laboral se agrava cuando el director del centro, Gilberto Cesar García Salazar, no les hace válidas su incapacidades, las amenaza con despidos y las obliga, aún con lesiones, a ir a las oficinas para realizar cualquier trámite.

Relatan que cuando un interno tiene un ataque violento sólo pueden ver como rompen cosas y tratan de lidiar con ellos pero al ser mujeres es complicado, además de que no hay calmantes, medicamentos, jeringas, ni siquiera algodón, por lo que cuando se sale de control tienen que cooperar entre todo el personal para comprar el calmante en alguna farmacia cercana.

Explican que hay solicitado personal polivalente o custodios para apoyo, incluso presencia de la Policía Estatal, a lo que el director se ha negado en continuas ocasiones. Se maneja todo con total hermetismo con la intención de evitar que todo esto se haga publico.

Lamentablemente no existen protocolos de seguridad para el personal ni para el trato con el paciente, y aunque en continuas ocasiones se ha solicitado su creación, se ha hecho caso omiso.

Nepotismo y prepotencia

Los malos tratos al personal no sólo es de parte de los internos sino también de parte de los directivos que con tratos déspotas, groserías, insultos y comentarios misóginos, se refieren al personal, que como ya se señaló es femenino en su mayoría; incluso señalan casos de acoso sexual en el que la víctima prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias.

Pero las arbitrariedades de los directivos adquiere una connotación ilícita de parte de Rosario Pacheco Zaragoza, subdirectora Administrativa, y Miguel Ángel Naal Salazar, jefe del Departamento de Recursos Humanos, quienes han convertido la dependencia estatal en su franquicia familiar.

La lista es la siguiente: la cuñada, María Ángela Noj Navarrete está trabajando como analista; el primo, Miguel Ángel Naal Salazar, es jefe de departamentos de Recursos Humanos; Iris Mariene Tolosa, la sobrina, es jefa del Departamento de Cocina; la otra sobrina, Clarisa Itzel Aguilar Pacheco, es jefa de Unidad; el hermano, Emilio Salazar, es chofer; además de que su hija y amigos cercanos, como es el caso de María Magdalena Castillo. En la lista hay algunos nombres más de los que no se pudo asegurar el nepotismo, aunque para los trabajadores que informaron es claro la existencia del mismo.

Sin precauciones con el Covid-19

Hoy por hoy, la situación que se vive con el Covid-19 mantiene en alerta a toda la ciudadanía, y con justa razón: la cuarentena mantiene las alarmas encendidas, sin embargo, para el director de “Vida Nueva”, la realidad es muy distinta pues literal “le vale madre”, y no sólo no permite que sus subordinados con enfermedades crónico degenerativas se mantengan en cuarentena como lo ordenó un Decreto Presidencial, sino que además pone en riesgo a toda la institución al obligar a una persona expuesta al contagio a acudir a trabajar.

Relatan el caso especifico de una trabajadora quien como muchos médicos del estado tiene dos trabajos, uno en “Vida Nueva” y otro en el Issste, misma estuvo expuesta al virus ya que trabajaba muy de cerca con una persona que falleció por Covid-19.

Debido a esto, se le ordenó mantener extrema cuarentena en su domicilio por lo menos 15 días para asegurar que no esté contagiada; sin embargo, cuando le comunicó esto al director de “Vida Nueva”, éste le dijo que “le valía madre”, que mientras no le compruebe que está enferma ella tenía que ir a trabajar porque si no la despedía, aún con el riesgo de lo que eso significa.

Los trabajadores señalan que han buscado por todas las vías posibles que se le dé solución a las problemáticas, pero más tardaron en presentar el escrito antes mencionado que ya había represalias puesto que inmediatamente se le informó al director, quien ha endurecido las medidas y los malos tratos contra el personal.

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