Ante nuevos datos sobre vaquitas marinas revelados por el CIRVA, la agrupación ambientalista advierte que de seguir esta tendencia, en el 2018 ya no habrá más ejemplares de este mamífero marino en el Alto Golfo de California. CIUDAD DE MEXICO, D.F. 16 de mayo del 2016.- En relación al reciente anuncio del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), en el que se detalló que quedan alrededor de 60 vaquitas marinas en el Alto Golfo de California, Greenpeace consideró con esto se demuestra que las medidas tomadas por el gobierno mexicano no son del todo eficientes y advirtió que de seguir esta tendencia, en el 2018, ya no habrá más ejemplares de este mamífero marino. “En julio del año pasado, informamos que quedaban alrededor de 57 vaquitas marinas. Ahora este anuncio del CIRVA demuestra que las medidas tomadas por el gobierno mexicano para la protección del pequeño mamífero marino no son del todo eficientes, y de seguir esta tendencia para 2018, ya no habrá más vaquitas que contabilizar”, expresó. La organización ambientalista reiteró su llamado a las autoridades para que implementen las siguientes medidas: La prohibición de redes de enmalle debe ser permanente (y no sólo por dos años) en toda el área de distribución de la vaquita y el programa actual de compensación debe ser reformulado para retribuir a los pescadores que se hayan cambiado al arte de pesca alternativa, en lugar de compensarlos por no pescar. También se demandó que “el gobierno de México debe aumentar los recursos y comprometer plenamente a Semarnat, Conapesca, Inapesca y la Semar en el diseño de un programa integral, transparente y objetivo de investigación y desarrollo de artes de pesca para escama, que sustituyan las redes de enmalle, incluyendo el establecimiento, en colaboración con la Comisión Presidencial y el CIRVA, de un panel de revisión para evaluar la implementación de este programa”. “Es necesario que la vigilancia y medidas para combatir la pesca de enmalle en la zona de exclusión sean realmente efectivas. Solicitamos que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) asigne más personal y recursos para aumentar dicha vigilancia durante todo el año, con especial enfoque en las épocas de reproducción de totoaba y curvina”, agregó. “Garantizar el cumplimiento de la NOM-002-SAG/PESC-2013, junto con un programa de observadores, dispositivos de monitoreo satelital y vigilancia con cámara a bordo en embarcaciones menores, inspecciones en los sitios donde se boten las pangas y con los protocolos experimentales en el caso de las pruebas con artes de pesca alternativas para escama”, apuntó. Manifestó que la protección de la vaquita depende directamente de la voluntad política para asegurar que más vaquitas dejen de morir atrapadas en las redes agalleras prohibidas. Hoy los números son críticos y a este paso, su extinción parece inminente.
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