LocalPalma africana priva de servicios ecosistémicos y bienestar a productores

Paginabierta20/11/20161

La investigadora de Ecosur, Claudia Monzón, advierte que cuando el Estado promueve monocultivos, la sociedad se hace más vulnerable y dependiente del mercado y subsidios, y asegura que las empresas palmeras no generan verdadera derrama económica en la zona de sus plantaciones.

Por Ronny Aguilar

CAMPECHE, Cam. 20 de noviembre del 2016.- La investigadora del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Claudia Monzón Alvarado, dijo que es necesario realizar estudios de valoración económica que contemplen costos sociales y ambientales, antes de aplicar proyectos de palma africana en el estado, y explicó que la principal afectación que generan es la pérdida de los servicios ecosistémicos, por el establecimiento de monocultivos.

Monzón Alvarado, doctora en Geografía, especializada en Geografía Humana y Social, particularmente en la Gobernanza Ambiental, actualmente desarrolla un proyecto regional en la cuenca del Grijalva-Usumacinta, en donde está monitoreando los recursos naturales a largo plazo, poniendo en frente la importancia de los recursos ecosistémicos e integridad ecológica para el mantenimiento  de los servicios que benefician a la sociedad.

La experta, nacida en Guatemala, lleva más de una década especializada en su ramo, trabaja actualmente en la zona del Usumacinta, la cual se encuentra entre los estados de Tabasco, Chiapas y Campeche, todas entidades que cuentan con programas gubernamentales inducidos para siembra de palma africana, lo que ha llevado a la científica a convivir de manera cercana con el tema.

Expresó que el trabajo que ahora realiza coincide con zonas que el estado de Campeche proyecta para siembra de palma, en Candelaria, Palizada, Carmen y parte de Escárcega, aunque mencionó que en general, toda la cuenca del Usumacinta tiene sembradíos de palma, tanto del lado guatemalteco, como en los estados mexicanos.

“Desde el inicio de este sexenio, la palma africana entró muy fuerte como una estrategia de desarrollo rural, en donde se espera incrementar la palma a 100 mil hectáreas adicionales, en respuesta a una demanda nacional, que es real, y un mercado internacional, que también es muy atractivo, por lo que se habla de desarrollar la palma como una opción”, indicó.

“Es bien importante considerar y analizar esta opción de una forma integral y considerar los beneficios económicos que se pudieran tener, pero también los beneficios  o impactos sociales y ambientales que se pudieran tener, creemos que es importante que haya desarrollo rural, pero de manera sustentable y aquí es donde la palma africana tiene un gran reto y una oportunidad de generar regulaciones ambientales que, de pronto ahora, son inexistentes”, agregó.

“Si la siembra es inminente, que se haga de manera sustentable, no sólo desde lo ambiental, sino también lo social, tenemos que considerar ambos componentes y dejar de diseñar políticas en función de un beneficio económico”, puntualizó.

Manifestó que el riesgo de generar políticas de desarrollo rural en función de los beneficios económicos, dejará, quizá, recurso en un plazo inmediato, pero privará de servicios ecosistémicos y bienestar en 20 años.

“Son políticas que se crean con una lógica economicista y deben de considerarse otros elementos de sustentabilidad”, expuso.

Los menos beneficiados son los productores

Claudia Monzón aseveró que son siempre los eslabones iniciales de producción los que menos se benefician, en este caso los productores.

“Siempre los que están en el eslabón inicial de la transformación de los recursos naturales, son los más vulnerables, tanto a las variaciones ambientales, como a las presiones sociales del mercado y los programas, quienes al final se benefician menos, por eso es importante en el diseño de políticas públicas considerar el contexto local y ambiental, para asegurar que las intervenciones no incrementen la vulnerabilidad socioambiental”, abundó.

Detalló que la palma africana es un monocultivo y ese hecho ya tiene implicaciones importantes en la seguridad alimentaria, puesto que las hectáreas que se están sembrando de palma antes eran de maíz, huertos, arroz o granos e incluso, zonas ganaderas.

“Además de la dependencia de los mercados de los precios de la palma y si hay un fluctuación en el mercado, también se ve afectado el productor, cuando tradicionalmente los productores en el sureste tienen múltiples estrategias de vida, pues por un lado tienen presencia de maíz, vacas, cultivo de granos, etc. Pero toda esta capacidad adaptativa se pierde, cuando el Estado promueve monocultivos, que hacen a la sociedad más vulnerable y dependiente del mercado y subsidios”, advirtió.

“Si hablamos de los riesgos ambientales y servicios ecosistémicos, para que una producción de palma sea exitosa, requiere una producción continua de agua de buena calidad y buena cantidad, suelos fértiles, polinizadores e insectos que cumplan como control biológico, todos son servicios ecosistémicos y si rompemos la cadena y complejidad que hay en la naturaleza, que permite que estos servicios ecosistémicos existan, también afectamos su permanencia y afecta a los productores que dependen de esos servicios ecosistémicos”, añadió.

“Al romper la concatenación de servicios nos hacemos vulnerables, por los que pudiera ser importante que no promovamos monocultivos, no es que sea en contra de la palma, pero sí dejar la promoción de monocultivos que va en una lógica economista, sin considerar elementos ambientales”, asentó.

Empresas extranjeras no generan verdadera derrama económica

La especialista mencionó que en el caso de los beneficios económicos, en la cadena, el más bajo es el productor, siendo el intermediario, el más beneficiado, y el empresario, el verdadero beneficiado, el que compra la producción y la lleva a la refinadora, el que refina y el que le da el valor agregado son los realmente beneficiados.

“Algo que llamó la atención de diferentes sectores, fue lo ocurrido en el río La Pasión, en Guatemala, en mayo del 2015, en donde la empresa que produce palma africana a la orilla del río, abre su laguna de oxidación y contamina el río, lo que ocasionó una gran devastación en el río, principalmente de peces, impresionante la cantidad de peces que encerró a la orilla de los ríos, fue tan visible que causó revuelo internacional, pero que no trasciende con políticas públicas, porque no hay lineamientos del uso adecuado o limitado de agroquímico que puedan impactar el agua o los peces o en la vida de los humanos”, lamentó.

Sostuvo que uno de los mayores beneficios que se le puede encontrar a la siembra de palma africana, es que se puede cosechar cuando se desee, lo cual se trata de hacer cuando el precio se eleva, lo que obviamente ocasiona una baja en los precios, por la oferta y demanda, aunque hay muchas dudas de si esa información de los mercados internacionales y la bolsa llegaría a los productores.

Afirmó que esta situación abre un puerta a los consumidores, de ejercer presión en el tipo de productos que consumimos y en el proceso detrás de los productos, que es donde entran las verificaciones que pueden ser mejorables para que se cumplan ciertos estándares internacionales, ya que en un esquema de gobernanza multinivel, no se puede esperar a que sea el Estado el que diseñe las instituciones y reglas del juego.

“En el esquema de gobernanza multinivel, afortunadamente podemos entrar los ciudadanos comunes y corrientes en diferentes niveles, a ejercer nuestro poder de consumidores y gestores y ahí hay potencial importancia de dejar de asumir que todo se va a resolver desde el gobierno de arriba hacia abajo, podemos incidir en varios niveles de manera transversal”, concluyó.

 

One comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Síguenos