Por Carlos Cervera Ancona La nostalgia de los buenos momentos que pasé en tiempos juveniles, llegaron en tropel de nueva cuenta. Y el detalle se debió a que me puse a escuchar música romántica e instrumental, que tanto me gusta. Las notas musicales me transportan a un mundo fantasioso que desconozco, pero con todo en mi contra, la disfruto, como si realmente tuviera conocimiento profundo de las interpretaciones magistrales de los genios que escribieron esas partituras. Mis conocimientos en las bellas artes, entre las primordiales la música clásica ligera, llegaron no sé ¿De dónde, ni por qué? Digo esto, porque no cuento con preparación académica que avale estos gustos, y por lo tanto, son inexplicables estas inclinaciones por las bellas artes y principalmente por la música instrumental, ejecutada por grandes intérpretes. De algo si estoy más que seguro y convencido, soy un romántico empedernido. Admiro apasionadamente a las mujeres guapas y hermosas, pero ‘también a las feítas’, no me gusta discriminar a las ‘leydis’, como llama mi buen amigo ‘El Charol’ a las mujeres todas. Nunca he tenido junto a mí y conmigo, a una compañera que disfrute como yo, este tipo de música relajante y fortificante, que te lleva a mundos fantasiosos, como los cuentos de las mil y una noches, en los cuales eres tú el personaje central. Pocas veces escojo este tipo de entretenimiento, porque a mi parentela les aburren mis viejos gustos, dicen por ello. Y digo parentela que, aunque no estén en mi domicilio, me visitan y en ocasiones, tardan an casa bastante tiempo, por lo que para que haya ‘alegría’, se me ocurre escuchar lo que me gusta y pongo música romántica instrumental, y comienzan los reclamos, los adioses y las despedidas; y me vuelvo a quedar solo. Es entonces que sin impedimentos de ninguna clase, me dedico al deleite de escuchar la buena música que muy pocos apreciamos, en su magistral interpretación. Por qué me gusta esta música, no lo sé, por qué me gustan las mujeres bellas y las otras también, eso sí que lo sé bastante bien. Sé también que voy a pasar ‘una noche más sin nadie’, en casa, como otras tantas noches. Aunque ya no serán tantas las noches que pase solo, no tarda mucho en que me llamen de arriba, para hacerme cargo del ‘edén de las vírgenes’, para completar mi felicidad.
previous
next



