Dan fruto los 22 años de lucha de los ejidatarios de Bakeachi, Chihuahua, por la vía legal, ante los tribunales agrarios. CHIHUAHUA, Chih. 18 de mayo del 2016.- Luego de 22 años de lucha digna, el Tribunal Superior Agrario reconoció la propiedad de las más de 44 mil hectáreas del territorio ancestral indígena al ejido de Bakeachi, en Chihuahua. En un comunicado de prensa, los ejidatarios de Bakeachi señalaron que “desde tiempos inmemoriales, nuestra comunidad indígena rarámuri ha trabajado con mucho amor y decisión por cuidar y defender el territorio”. “Hace 89 años que nos dotaron de 44,784-00-00 (cuarenta y cuatro mil setecientas ochenta y cuatro) hectáreas, y posteriormente como ejido hemos seguido defendiendo y cuidando nuestra tierra”, indicaron. “Durante más de 80 años, hemos tenido diversas invasiones que han empobrecido nuestra tierra: los invasores metieron ganado que se ha ido acabando los pastizales, nuestra agua; y se habían apoderado de nuestras mejores tierras de siembra, fragilizando así nuestra paz comunitaria”, puntualizaron. Manifestaron que después de 22 años de defensa jurídica real y constante y a pesar de no tener los suficientes recursos; a pesar de las amenazas y los agravios de los invasores; a pesar del alto costo de la vida de nuestro defensor Ernesto Rábago, quien fue cruelmente asesinado, hemos tenido muchos frutos que benefician a nuestra comunidad. “El Tribunal Superior Agrario ha dictado su sentencia, misma que ya es firme e inatacable, con la que condena a restituir y entregar la superficie invadida a favor del ejido Baqueachi, municipio de Carichi, estado de Chihuahua, con todas sus accesiones y mejoras. Asimismo, se condena a los demandados al retiro del ganado que se encuentra pastando dentro de la superficie invadida”, apuntaron.
COMUNICADO DE PRENSA A las comunidades y a los ejidos indígenas de México. A las comunidades rarámuri. A las comunidades de Wakaréachi, Wawatzérare, Narárachi, Chinéachi del municipio de Carichí, Chih. A la comunidad de Bakéachi, Municipio de Carichí, Chih. A quienes decididamente luchan por la justicia, donde quiera que estén. A los medios de comunicación. A las autoridades Federales, Estatales y Municipales. Les comunicamos que: Desde tiempos inmemoriales nuestra comunidad indígena rarámuri ha trabajado con mucho amor y decisión por cuidar y defender el territorio. Hace 89 años que nos dotaron de 44,784-00-00 (cuarenta y cuatro mil setecientas ochenta y cuatro) hectáreas, y posteriormente como ejido hemos seguido defendiendo y cuidando nuestra tierra. Durante más de 80 años, hemos tenido diversas invasiones que han empobrecido nuestra tierra: los invasores metieron ganado que se ha ido acabando los pastizales, nuestra agua; y se habían apoderado de nuestras mejores tierras de siembra, fragilizando así nuestra paz comunitaria. Después de 22 años de defensa jurídica real y constante y a pesar de no tener los suficientes recursos; a pesar de las amenazas y los agravios de los invasores; a pesar del alto costo de la vida de nuestro defensor Ernesto Rábago, que fue cruelmente asesinado, hemos tenido muchos frutos que benefician a nuestra comunidad. Hoy en especial tenemos el gusto de comunicarles que EL TRIBUNAL SUPERIOR AGRARIO HA DICTADO SU SENTENCIA, MISMA QUE ES YA FIRME E INATACABLE, SENTENCIA QUE CONFIRMA EL FALLO DEL TRIBUNAL UNITARIO AGRARIO DEL DISTRITO 5 QUE DICE: “…SE CONDENA A RESTITUIR, Y ENTREGAR LA SUPERFICIE INVADIDA, A FAVOR DEL EJIDO BAQUEACHI, MUNICIPIO DE CARICHI, ESTADO DE CHIHUAHUA, CON TODAS SUS ACCESIONES Y MEJORAS, ASIMISMO SE CONDENA A LOS DEMANDADOS AL RETIRO DEL GANADO QUE SE ENCUENTRA PASTANDO DENTRO DE LA SUPERFICIE INVADIDA”. POR LO TANTO SE RECONOCE A LOS LEGITIMOS Y VERDADEROS DUEÑOS DEL TERRITORIO: LA COMUNIDAD IDIGENA DE BAKEACHI. Con esta alegría les compartimos este logro, agradeciendo de corazón a: – Onorúame Eyerúame ma (al Dios que es Padre-Madre) que nos ha enviado gente de bien y nos da fuerza en el corazón para seguir cuidando el territorio. – A Ernesto Rábago Martínez, que entregó su vida por esta causa, a quien recordamos con amor y respeto. – A José Francisco Cuaya Tapia que está presente y que nos ayuda a pesar de la distancia. – A la Licenciada Estela Ángeles Mondragón, nuestra defensora, por su tenaz entrega y su profesional trabajo, por su firmeza, determinación e inspiración en la defensa de nuestros derechos. – A las autoridades indígenas que han trabajado sin descanso en este proceso, tanto a los que hoy nos acompañan, como a los que ya se fueron. – A las autoridades de los tribunales que han sido justos y sabios al dar su sentencia basados en la verdad y el derecho. – A Laura Monti y a la Fundación Christensen por su incondicional ayuda. Por la fe que tuvieron y tienen en nosotros. – A quienes han apoyado esta lucha donde quiera que estén. ¡WA´RÚ MATETERA BA! (MUCHAS GRACIAS)


