Sociedad CivilComo “Alito”, gobiernos justifican, minimizan o normalizan violencia en sur-sureste

admin11/10/2015

10sur Organizaciones civiles alertan que hay una “obscena violencia e inseguridad” y que “persistirá la negación y el ocultamiento dela violencia” en la región. 10sur1 Por Daniel Sánchez SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, Chis. 10 de octubre del 2015.- Las organizaciones integrantes de la Red Todos los derechos para Todas y Todos, en la región sur-sureste del país, señalaron que hay una “obscena violencia e inseguridad del gobierno mexicano” y aseguraron que los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz y Yucatán son tierra fértil para el crecimiento del crimen organizado. Los activistas alertaron que “persistirá la negación y el ocultamiento de la violencia, los gobiernos seguirán la política de administración de los conflictos, apostándole al desgaste, con atenciones mínimas y que no redundan en acciones de justicia, sino que mantienen en impunidad las violaciones a los derechos humanos”, como está haciendo en Campeche el ilegítimo y espurio Alejandro Moreno Cárdenas. “Ante el clima de violencia generalizada, se tiende a justificar o minimizar y normalizar la violencia”, puntualizó. Las agrupaciones manifestaron que la delincuencia organizada realizan “acciones de desplazamiento forzado, ejecuciones extrajudiciales, extorsión y desaparición forzada, las cuales son protegidas por los gobiernos estatales y federal, y generan a los pueblos y comunidades terror y una cultura de violencia que va desestructurando las relaciones comunitarias”. “Para nosotras, es de suma  preocupación la inseguridad que existe en nuestras regiones, a esto se suma el gran despliegue de las Fuerzas Armadas (Ejército mexicano y Marina Nacional), así como  de los cuerpos policiacos, incluido la Gendarmería, que  van  constituyendo  territorios  ocupados, donde  los derechos y libertades de las personas se van restringiendo al mínimo, colocando de facto estados de excepción”, expresó. “Esto para sostener el modelo neoliberal que a través de las mal llamadas “reformas  estructurales”, profundizarán en la desterritorialidad de comunidades que en la región Sur-Sureste se trata de Pueblos Originarios, donde se concentra  la mayor  riqueza  de bienes  comunes y espirituales desde  la diversidad de culturas que somos”, apuntó.

A continuación, el pronunciamiento completo: La obscena violencia e inseguridad del gobierno mexicano En  el  capítulo tres, concerniente  a  la Violencia  e  Inseguridad, de  la Agenda Política  2015-2020: Ante la  Adversidad y  la indignación: la construcción colectiva, elaborada  por las  organizaciones  de  la Red  Todos  los  derechos para Todas  y Todos,  de la cual el Frayba es parte, sostenemos que el contexto obsceno de guerra de baja intensidad, está enmarcado en una violencia generalizada, sostenida  por una institucionalidad  gubernamental  corrupta  y  perversa,  que opera con  un desarrollo técnico de los mecanismos de la violencia e inseguridad que se vive día a día, en  lo largo y ancho de nuestro  país y en específico en la Región  Sur-Sureste, que redundan en altos  índices de impunidad de los casos que atendemos en la región. Por lo consiguiente, las organizaciones del sureste hemos documentado que los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz y Yucatán, en los cuales realizamos nuestro trabajo, son tierra fértil para que vaya creciendo el crimen organizado, con acciones de desplazamiento forzado, ejecuciones extrajudiciales, extorsión y desaparición forzada, las cuales son contempladas y protegidas por los gobiernos estatales y federal, y generan a los pueblos  y comunidades  terror y una cultura de la violencia que va desestructurando las relaciones comunitarias. Para nosotras, es de suma  preocupación la inseguridad que existe en nuestras regiones, a esto se suma el gran despliegue de las Fuerzas Armadas (Ejército mexicano y Marina Nacional), así como  de los cuerpos policiacos, incluido la Gendarmería, que  van  constituyendo  territorios  ocupados, donde  los derechos y libertades de las personas se van restringiendo al mínimo, colocando de facto estados de excepción. Esto para sostener el modelo neoliberal que a través de las mal llamadas “reformas  estructurales”, profundizarán en la desterritorialidad de comunidades que en la región Sur-Sureste se trata de Pueblos Originarios, donde se concentra  la mayor  riqueza  de bienes  comunes y espirituales desde  la diversidad de culturas que somos. Otra circunstancia es que al gobierno mexicano, no le interesan los derechos humanos, un  ejemplo es la Ley  de Seguridad Nacional en donde  se prioriza a la seguridad  nacional  del  gobierno  y la instituciones, siendo  que  el  deber ser  del gobierno,  es la de garantizar, proteger y respetar los  derechos humanos, por lo consiguiente  sería  prioritario desde  el  marco  de  los  derechos fundamentales  la de privilegiar la Seguridad Humana. Ante  el  horizonte  obscuro, México nos duele, y el  umbral de dolor se está agotando. Desde  la Red Todos  los  Derechos Para Todas  y Todos,  donde  estamos articuladas 75 organizaciones delineamos las siguientes tendencias: Persistirá la negación y el ocultamiento de la violencia. Los  gobiernos seguirán la política de administración de los conflicto, apostándole al desgaste, con atenciones mínimas y que no redundan en acciones de justicia, sino que  mantienen en impunidad las violaciones a los derechos humanos. Ante el clima de violencia generalizada se tiende a justificar o minimizar y normalizar la violencia. El control  territorial  para el  despojo  y  los  negocios  con   el  crimen organizado,  son  auspiciados  y  fomentados  con   los  gobiernos  locales  y federal. Por  último, también vemos  que  de  manera paralela van  los  procesos  organiza- tivos caminando por la defensa del  territorio y la vida, que  ante la opacidad del gobierno mexicano, ante el hartazgo, están generado luchas de resistencia y rebeldía, se van juntando las dolencias para reconocerse en el mismo sendero, se van uniendo las indignaciones para generar alternativa a este sistema de muerte. Por  lo que  las  formas  de  organización  se  van  hilvanando  en  los  espacios  de luchas,  desde  la memoria,  verdad y  justicia, desde  el  sentido  de  comunidad  y pueblo, en todas las latitudes, en todas las geografías.

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