Por Carlos Cervera Ancona De podredumbre está ‘rebosando’ el sistema político mexicano desde hace muchos años, por no decir desde siempre. Y no solamente nos estamos refiriendo al PRI, sino a los partidos con presencia, PAN y PRD, para no hacerlo menos, sin ocuparnos de las otras ‘chucherías’, como son el Panal, refugio de aviadores que se apodan profesores, el PT, Moci, Morena y los nuevos engendros, de los que no recuerdo los nombres, pero todos y cada uno atestados de zánganos vividores, más el que inventó la fea presidiaria Elba Esther Gordillo Morales, del cual están colgados los mayas Mario Trinidad Tun Santoyo, Audomaro Uc Dzul, diputados domésticos, y ‘Angelito’ Caamal Mena, en el Congreso de la Unión, hágame usted el cabrón favor. Aunque estos ‘señores’ no son nada, ni nadie, bien que reciben generosas dietas quincenales, y en mayor cantidad, el ‘Angelito’ Caamal, pues es federal, hágame usted el cabrón favor. Los requisitos que el tal Caamal presentó para ocupar un escaño, fue haber sido de los múltiples sirvientes de la fea lacandona presidiaria, Gordillo Morales. Pero hagamos referencia de otros pillos del patio, no les hagamos publicidad gratuita a los gordillistas insignificantes. El martes 21 en este agonizante octubre del 2014, en la sesión que llevan a cabo los diputados locales, un panista de apelativos Ortega Vila, digamos que repitió algo que nosotros habíamos divulgado días antes, sobre la deteriorada imagen del presidente Enrique Peña Nieto y la de sus lacayos-gabinete presidencial. Al hacer recuento de las publicaciones Internacionales, sobre el gobierno de Peña Nieto, el legislador destapó el avispero y de inmediato salio el ‘defensor de oficio’, Jesús Quiñones Loeza, a contradecir lo que había repetido Ortega Vila. Y decimos repetido, porque días antes en este espacio, nosotros repetimos también este tema de tintes internacionales, que deja mal parado al gobierno federal y a su mediocre gabinete presidencial. Cómo se atreve el defensor de oficio Quiñones Loeza, a defender lo indefendible. Demuestra con esa entrega infame el diputado ‘chenero’ sus ansias por la alcaldía de su saqueado pueblo Hopelcheé, por los que lo han gobernado, pero muy mal ese día. Por cierto, quien se lució en la tribuna fue la doña esta que llaman la ‘Jefa Yola’, al hacer alusión a la película de moda ‘La dictadura perfecta’, por lo que se discutía entre panistas, priistas, perredistas, y él solito. Lo curioso del caso es que jamás le escuchamos a ninguno de los 35 ‘legisladores’ domésticos alguna propuesta para enmendar leyes o corregir algunos artículos, que ya son obsoletos de las mismas. Dimes y diretes son el pasatiempo entre los ‘congresistas’ pueblerinos. Nada que realmente valga la pena tomar en cuenta, pues se la pasan payaseando y nada en serio. Las ineptitudes, aunado esto a la creciente y despiadada corrupción, hacen de nuestro país toneladas de podredumbre política.
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