DestacadosJusticiaEn total desprotección de PGR, reporteros de Campeche

admin07/11/2015

6pgr Es imposible levantar una denuncia penal por delitos contra la libertad de expresión en la delegación de la Procuraduría General de la República, cuyo personal muestra su total inoperancia y desconocimiento de los derechos humanos. Por Ronny Aguilar CAMPECHE, Cam. 6 de noviembre del 2015.- Los reporteros de Campeche se encuentran en la total desprotección, en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) hay una total inoperancia y un total desconocimiento de los derechos de los comunicadores, no existe la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión, ni nadie que tenga conocimiento en esta materia, ni siquiera levantan la denuncia para la remisión a nivel nacional. Para los que ejercen el oficio de informar en la capital del estado, sobre todo para quienes cubren la fuente policiaca, no es nuevo que existe una inoperatividad de la Dirección de Comunicación Social y en general, una labor complicada cuando de la agencia ministerial federal se habla, sin embargo, hoy los hechos llegaron a la vulneración de los derechos de este reportero. Hace unos días, informamos de la agresión sufrida por este comunicador a manos de Jorge Tomás Huchín Gutiérrez, director de Desarrollo del Ayuntamiento de Calkiní, agresión por la espalda al equipo de trabajo y a mi persona, para luego salir corriendo y no volver al lugar de los hechos, motivo por el cual se acudió a la Fiscalía General del Estado y a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Campeche. Se integraron dos expedientes, la queja ante Derechos Humanos es pública, con número de folio 17522015, asimismo, la querella interpuesta en la Fiscalía estatal por los daños en la cámara fotográfica, contra el agresor, con número de expediente AC-2-2015-16495, por el delito de daño en propiedad ajena. Sin embargo, la denuncia con mayor relevancia, por carácter de importancia, era ante la PGR, pues este acto cometido, la madrugada del pasado jueves, representa una falta no solo contra un reportero, sino al oficio mismo de comunicar, sin embargo, esta denuncia no se pudo hacer ante la agencia del Ministerio Público Federal, pues las trabas y la desinformación de quienes ahí operan es abundante y representa de nueva cuenta, una violación a los derechos humanos, queja próxima a interponerse. Explico: Existe de parte de la PGR en este país una Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión; resalto, contra la “libertad de expresión”, partiendo de este hecho, siendo las cinco de la tarde, acudí a la delegación a hacer una denuncia por la agresión, sin embargo, se me impidió el acceso. Según el guardia, llegué en mala hora, que todos salieron, que estaba vacío y que regresara a las seis o que esperara en la banqueta de la calle, dicho lo anterior, se acostó a dormir, por la ventana de cristal de la entrada, me dispuse a tomar una fotografía, y bajo una cortinas oscuras y llamo a un policía, no estaba identificado como agente de alguna dependencia, pero estaba armado, las aseguradoras privadas del estado no tiene permiso de portación de arma de fuego, según información solicitada a la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de trasparencia. El agente me explicó que efectivamente todos habían salido. Le dije que era necesario alguien de guardia y dijo que había alguien, pero que solo me tomaría los datos y me canalizaría, me retiraron todos los objetos que portaba, desde las cámaras, teléfonos celulares, tablet y hasta auriculares, la incomunicación fue total, lo cual representa en sí, una violación a los derechos humanos. Efectivamente, tal como refirió el policía, una joven me atendió, fue imposible tomar sus datos, pero ella si me tomó los datos, me preguntó de lo sucedido y me regresaron a la sala de espera, hasta las seis, que regresaran todos; pasadas las seis de la tarde, llegó quien me atendería, me pasó a su oficina, le conté lo sucedido, me dijo que la atención es por turnos, no de los querellantes, sino de los agentes y que le tocaba a una agente de nombre Sheila, pero que no  estaba, que la esperara. Al regresar a la sala de espera, ya había llegado la recepcionista, me pidió que me anotara en una lista, me tomó una foto y me dio una calca con mi foto y un número de serie, que después pude notar que pegan en una libreta, con tus datos, media hora después, mi paciencia terminó, me paré y expresé a la licenciada segunda en atenderme: “No quiero parecer grosero, llevo dos horas esperando, alguien me puede atender”. Inmediatamente, me canalizó con la licenciada Claudia Palencia Muñoz y aquí comenzaron realmente lo problemas, pues después de relatar lo sucedido, me pidió: “tu credencial de prensa y medio para el que trabajas”, referí el medio, este medio, sin embargo, este medio está conformado por reporteros independientes, columnistas, asociaciones  y colaboradores, los que aquí estamos, somos claramente identificables y no creemos en la necesidad de un artículo de acreditación, cuando es un derecho constitucional de todo ciudadano el informar y ser informado, es decir, que en cada mexicano, nace y vive un comunicador, es un derecho, es una obligación moral, incluso, es un acto de conciencia. Según la licenciada, si no tenía la acreditación, mi medio tenía que tener un registro ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, o bien, tenía que acreditarme ante la SCT yo personalmente, por lo que cuestioné: ¿En caso de que porte una credencial de mi medio, entonces podré recibir este servicio? Y dijo que siempre y cuando mi medio esté dentro de la normativa de la SCT, o sea que para que un reportero sea protegido, incluso, necesita el respaldo de su medio en el estado de Campeche, lo cual lo deja en un estado total de vulnerabilidad, pues la mayoría de los medios despedirían al reportero, antes de romper relaciones  con las dependencias. Explicó que aquí no hay la Fiscalía Especializada, que ella solo hace el trabajo de levantar el acta para luego mandarla a México, pero que no lo iba a hacer, porque no estaba segura de que fuera yo un reportero, aclaro que los delitos son contra la libertad de expresión y ella se empeña en decir que se necesita acreditación especial para ser protegido, que con la demanda ante la Fiscalía, estoy salvaguardando mi derecho ante la ley y que no necesito más. Incluso, señaló que para un evento gubernamental se necesita acreditación, lo cual también es violatorio de derechos, para una demanda más y ella no podía acreditar que fuera prensa, le pregunté qué pasa con los reporteros independientes y los fotoperiodistas independientes, me dijo que eso nunca lo había escuchado y me pregunto qué es un fotoperiodista. Mencionó que no sabía que por tomar fotos, eras periodista. De nueva cuenta, intenté persuadirla en vano y la verdad sin mucho ánimo, diciéndole que estaba contradiciendo mi dicho y eso vulneraba mi derecho, pues se dudaba de mi palabra para iniciar un procedimiento, lo que se traducía en una violación de derechos, lo cual dijo era falso, falso, porque ella no contradice mi dicho, solo que no puede asegurarlo. Por último, señaló que si estoy en un sindicato de comunicadores me hacía la demanda. Al final, pronuncié un discurso sobre su inoperatividad y desconocimiento de los derechos y la problemática de los medios de comunicación y los reporteros, y es sumamente grave lo que está pasando, la mayoría de la población lo desconoce, pero este oficio es totalmente ingrato con quien lo realiza. Un reportero en la capital gana en promedio dos mil 500 pesos quincenales, no cuenta, en su mayoría, con Seguridad Social; no cuenta con prestaciones de ley y no cuenta con el respaldo del medio para el que trabaja y es despedido sin previo aviso, por intereses de la empresa, generalmente  económicos. Estos bajos sueldos propician que la mayor parte acepte sobornos, a cambio de buenas notas de funcionarios, hay quien lo hace por necesidad y otros por amor al “chayo” o embute, pero no deja de ser una problemática que termina afectando al lector, quien recibe la información. La situación de vulnerabilidad para el reportaron es sumamente grave, no hay quien respalde el trabajo, muchos medios locales incluso no acreditan las notas, por lo que no se sabe quién escribe, lo que genera mucha incertidumbre de la veracidad, pues se desconoce quién constato los hecho y más aún, se deja de reconocer el buen trabajo, claro que así, el medio se protege, ya que en muchas ocasiones, se señala la falta de veracidad de algún reportero, sin el conocimiento del público que son las editoriales quienes cambian las versiones por intereses de las empresas. Los medios de comunicación se han desvirtuado a un nivel extremo, han dejado de servir para servirse. Desde mi óptica, en cada reportero vive un servidor público, el presidente Benito Juárez decía que ser servidor público, es un trabajo de 24 horas y no es diferente en nuestro caso, pero también tenemos una responsabilidad con la sociedad, dijo un maestro y amigo al que admiro y repetido, me dijo una vez que “Nuestra responsabilidad es con la sociedad y con la historia”. Es grave que la autoridad de la delegación de la PGR no tenga a nadie capacitado en estos temas, sobre todo, en estas épocas, cuando las agresiones y la opresión hacia los comunicadores va en aumento ¿Esperaremos a que muera un compañero para cambiar las cosas?

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