DestacadosEcologíaPor transgénicos, serían más casos de malformaciones congénitas y de cáncer

admin15/05/2016

15tra El experto Carlos Alejandro Tucuch advierte que los organismos genéticamente modificados también son una estrategia de las transnacionales alimentarias para controlar los alimentos de la humanidad. 15mai1 Por Ronny Aguilar CAMPECHE, Cam. 15 de mayo del 2016.- El consumo de los organismos genéticamente modificados o transgénicos, podría ser la causa de que se presenten cada vez más casos de malformaciones congénitas, además de ser altamente cancerígenos y es una estrategia de las grandes empresas mundiales para controlar los alimentos de la humanidad, advirtió el experto Carlos Alejandro Tucuch Cauich. Esta es la segunda parte de la entrevista con el ingeniero agrónomo, con maestría en Genética Vegetal y dos postdoctorados en Genética Vegetal por la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro”, actualmente catedrático de la Universidad de Agronomía de Calkiní, quien primeramente nos explicó las diferencias entre las semillas y la problemática y el riesgo que enfrenta el maíz de origen, ante la introducción de modificaciones y alteraciones genéticas, y cómo el gobierno mexicano ha apoyado esta intromisión de las grandes empresas en el campo, generando la pérdida de la soberanía alimentaria y la caída económica del campo (https://paginabierta.mx/sitio/por-hibridos-y-transgenicos-maiz-criollo-en-grave-riesgo-de-desaparecer/) En esta ocasión, Tucuch Cuich explicó cómo es que desde los alimentos, se podrían estar generando alteraciones genéticas, que podrían ser las responsables de alteraciones durante el embarazo, generación de cáncer y por último, el acondicionamiento alimentario. Por principio, se tendría que explicar qué es un gen, y básicamente un gen es un precursor de una enzima en el cuerpo y una enzima es una precursora de una proteína, en este caso, un gen actúa como un reactor en nuestro cuerpo, pudiendo activar este gen a más genes en nuestro organismo, desde ahí partimos hacia el problema con los organismos genéticamente modificados, pues su consumo es una alteración que podría funcionar como catalizador a otras alteraciones. Y el problema más grave aún es que se consume en la gran mayoría de los países del planeta, sin algún tipo de regulación,  pues aún no hay estudios a profundidad que nos indiquen qué tantos problemas puede traer la intromisión de un gen de una especie a otra en nuestro cuerpo. “Además de los problemas cancerígenos que se pueden presentar por el consumo de glifosato que tienen los cultivos, que son altamente cancerígenos, hablamos de malformaciones congénitas en nuestro cuerpo, yo lo que veo más que nada, es que el hecho de insertar un gen puede desencadenar muchas reacciones desconocidas en nuestro cuerpo, además de los efectos cancerígenos”, expresó el especialista. “No se descarta la posibilidad de que nos pudiera estar generando cambios genéticos, los genes finalmente son los que contienen las características de nuestro cuerpo, todo nuestro cuerpo, desde el color de piel, cabello y demás está controlado por genes y también las propias enfermedades que se puedan generar en nuestro organismo, están controladas por genes y las recombinaciones genéticas son miles y miles de combinaciones que no sabemos qué repercusión puedan tener”, apuntó. Explicó que hay un científico islandés que realizó estudios en patatas y ratones, teniendo como resultado variaciones genéticas en las ratas alimentadas solo con transgénicos, lo cual debería poner en alerta a los productores, pero sobre todo a los ciudadanos, que son consumidores en potencia de estos productos sin que se enteren de lo que están introduciendo a su organismo. “Las mutaciones genéticas o cromosómicas se dan a nivel del ADN (Acido desoxirribonucleico), cuando los genes sufren alteraciones se van recombinando de forma incorrecta y eso genera una serie de características que son justamente las cancerígenas, las mutaciones a nivel somático, a nivel de células”, asentó. 15mai Monopolio de las semillas, control alimentario mundial Por otra parte, Carlos Alejandro Tucuch manifestó que hay un gen aún más peligroso de los que se han mencionado, fue desarrollado por Monsanto en sus laboratorios y es denominado “Terminator” (Exterminador), que fue creado para afectar las cosechas de los campesinos, pues las semillas de sus cultivos, este gen las convierte en estériles con la idea de que no puedan generar su propia semilla y tengan que seguir consumiendo a la empresa multinacional. “El gen Exterminador confiere androesterilidad, que significa esterilidad masculina; qué es lo que sucede, que en la primera generación, los maíces se recombinan y al mismo tiempo que se están recombinando y producen los granos, están transfiriendo una característica de androesterilidad, que produce esterilidad al 100 por ciento de los granos, o sea que cosechas una vez y los maíces quedan estériles”, precisó. “El problema social y económico para los campesinos se deja ver a simple vista, vas a tener que comprar semillas siempre, pero el problema que yo le veo es un desequilibrio biogenético, nuestro país es origen del maíz y estos genes, al ser de polinización cruzada, no se va poder controlar la polinización libre y terminarán desapareciendo nuestros maíces criollos, dejarán a nuestras semillas de origen estériles totalmente, básicamente dependeremos de los grandes bancos de granos de Estados Unidos”, alertó. “Ellos no tienen nada de tontos, ellos siembran sus transgénicos fuera de su país o donde ellos no son centro de origen, México si es centro de origen y nos van a dar al traste, perderemos la soberanía alimentaria totalmente y si queremos sembrar, tendremos que comprar”, sentenció. La estrategia de las empresas trasnacionales son muy claras desde estos señalamientos, la creación de este gen imposibilita al campesino a seguir sembrando sus semillas, pues son estériles, pero si por alguna razón decide volver a sembrar las semillas nativas o de origen, se produciría una mezcla entre los maíces, al ser genéticamente compatibles y le creará también una esterilidad, o sea, se busca que tarde o temprano desaparezcan las semillas y ellos sean los que vendan las únicas del planeta al precio que ellos decidan y con esto, el hambre en el planeta, que fue el pretexto que inició todo, se agravará. A todo lo antes mencionado, hay que sumarle obligatoriamente el uso del Faena o como es mejor conocida a nivel mundial, el Roundup, otro de los productos de Monsanto, que no es otra cosa que un herbicida diseñado para eliminar cualquier tipo de planta, salvo las que han sido modificadas genéticamente por la empresa. En países, como Argentina y Brasil, por ejemplo, se siembran 20 millones de hectáreas de soya de Monsanto, similar a la que se está sembrando en la selva de Hopelchén, en estos países, esto acarrea muchos problemas, los campesinos han sido desplazados de sus terrenos por las grandes compañías transnacionales, ocasionando inmigración a las grandes ciudades de campesinos y esto a su vez, genera nuevos problemas sociales.

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