General¡Alto a las violencias machistas! ¡Vivas y organizadas nos queremos!

admin26/04/2016

25pro Pronunciamiento/Posicionamiento Movilización 24A 25pro1 Mujeres habitantes del Estado de Campeche: Ante el grave recrudecimiento de la violencia contra las Mujeres, en México, en el que vivimos contextos altamente peligrosos, producto de una escalada de violencias machistas-heteropatriarcales, que cobran cada día la vida de al menos 7 mujeres, además del incremento en la violencia sexual, los asaltos, acosos, tortura, desaparición, discriminación y revictimización, que va en aumento, al grado de imponer olvido sobre nuestro nombre y dignidad, considerándonos sólo “cifras rojas”, exigimos hoy ¡Alto a la violencia! Denunciamos que la falta de políticas públicas reales, al no cumplir con las leyes estipuladas para prevenir o castigar las violencias contra nosotras, la ausencia de Reglamentos que hagan viables la Ley de Acceso y la Ley de Igualdad, en Campeche, la persistencia de figuras como el “estupro” que otorgan el perdón de un violador al casarse con su víctima, la criminalización del aborto, la falta de un Protocolo de Aborto Terapéutico para víctimas de violencia sexual, y otras figuras discriminatorias que persisten en los códigos, contribuyen a la violencia que las mujeres vivimos en cualquiera de sus expresiones hasta llegar al feminicidio. Somos criminalizadas por la sociedad y la autoridad que no apuesta por una defensa justa para las mujeres y el acceso a la justicia para las víctimas de violencia de género, perpetuando así la impunidad y continuidad de estas violencias. El acoso en las redes sociales, el hostigamiento y las amenazas a las adolescentes y mujeres jóvenes va en aumento, mientras que en la calle ser mujer aquí significa caminar todos los días con miedo, tenemos que vestirnos pensando en evitar que nos violenten, no salir ni tarde, ni temprano, ni sola, ser esclava de un sistema machista y heteropatriarcal, y si somos víctimas de un ataque, somos culpadas por atrevernos a salir a la calle, o por no gritar lo suficiente para defendernos, si el ataque es en el ámbito privado por un familiar… estamos hartas, estamos cansadas, estamos indignadas, rabiosas, dolidas. Indignadas ante la impunidad y retrocesos de las instituciones públicas encargadas de prevenir violencias contra nosotras y sancionar agresores, decidimos denunciar hoy el carácter machista, misógino y heteropatriarcal del Estado mexicano, que minimiza la gravedad de las violencias hacia nosotras, de mensajes machistas y misóginos que se envían desde medios de comunicación y prácticas de “novatadas” que buscan denigrar a las mujeres, haciendo a la sociedad partícipes también de la perpetración de estas violencias a través de sus contenidos, apologizando la violencia sexual contra nosotras, generando en el imaginario social permisividad para ejercer cualquier forma de violencia sobre las mujeres. Nos sumamos al dolor y a la rabia por los asesinatos de todas las mujeres, adolescentes y niñas, asesinadas por “sanos hijos del Patriarcado”, que creyeron que la vida de ellas les pertenecían. Por Dahine, por Cristian, por María Cristal, por Jeysol, las sin nombre quemadas hasta borrar su identidad. Nosotras las nombramos. Por todas y cada una. Exigimos sanciones administrativas para las y los servidores públicos que por acción, omisión o por aquiescencia violan los derechos de las mujeres impidiendo su acceso a la justica, obstaculizando o revictimizando a las sobrevivientes de violencia feminicida, exigimos sanciones penales para las violaciones de derechos que deriven en delitos como feminicidios o lesiones, por la negativa o condicionamiento a la emisión de órdenes de protección. Exigimos capacitación a operadoras y operadores de justicia en investigación con perspectiva de género, y al Poder Judicial para juzgar con perspectiva de género y en forma progresiva a favor de los derechos humanos de las mujeres. Exigimos transparencia, rendición de cuentas y beneficio real de los presupuestos destinados a la prevención de la violencia que se ejerce desde las instituciones. De 2010 a 2016, se ha registrado un total de 47 feminicidios, el 80% al menos son cometidos por las parejas, ex parejas y familiares cercanos, muchos de ellos se cometieron cuando ellas intentaron salir del círculo de la violencia, la parte fue asesinada a cuchilladas, machetazos, otras con golpes contra su rostro y cabeza y una parte más con disparo de armas de fuego dirigidas a sus rostros. No basta con edificios de justicia para las mujeres si no hay voluntad política transversal y horizontal que se comprometa con la vida de las mujeres no en el discurso sino en la práctica todos los días. Campeche ocupa uno de los primeros lugares entre los 6 estados con más elevado índice de violencia sexual, a eso se sumar el acoso sexual callejero y laboral, además de la violencia contra las niñas y adolescentes por incesto, matrimonios serviles en los que se encuentran prácticamente en condición de trata con explotación sexual. Exponemos esto para visibilizar y denunciar lo urgente de erradicar en la entidad, considerando que son producto de una violencia estructural agudizada por la desigualdad, la pobreza, la falta de empleos dignos, acceso a la educación y respeto a los derechos laborales de todas las mujeres. Habitamos barrios donde domina el miedo, lo mismo a un policía que golpee que viole, lo mismo a un familiar o a un desconocido en la calle, eso mismo que nos hace víctimas pasivas hoy nos da valor para volcar ese temor e inseguridad para exigir un alto las violencias que se perpetúan contra nosotras por ser mujeres. Tenemos derecho a vivir sin violencia. A las mujeres se nos ha impuesto una vida precarizada en donde ni siquiera nuestro cuerpo nos pertenece; la compra, venta y esclavitud moderna hoy se llama “tráfico o trata de mujeres”, explotación sexual, se solapan prostíbulos y espacios de explotación de niñas sin que ninguna autoridad asuma su responsabilidad para intervenir en esos lugares. Denunciamos una vez más la omisión, la inutilidad de sus instituciones, la incapacidad de las autoridades para castigar la explotación sexual, el incesto y la violencia sexual contra las niñas en espacios educativos, denunciamos la violencia obstétrica y la muerte materna, la muerte de las mujeres por abortos mal practicados en los que se les negó el acceso a los servicios médicos. Estamos aquí para que ni una más sea víctima de trata, lenocinio, violaciones, mutilaciones, pornografía, embarazo y matrimonio forzados, mendicidad, servidumbre, esclavitud, explotación sexual y laboral, prostitución, acoso en sus diferentes contextos, violencias domésticas, desapariciones, encarcelamientos injustos, criminalización por abortar, ni feminicidios, para que ni una más sea víctima pasiva de cualquier forma de violencia machista. Ni una más. Porque las mujeres no somos objetos de disfrute, ni propiedad de nadie. Somos dueñas de nosotras mismas, exigimos la prevención, sanción y tratamiento de los delitos que hoy nos convoca denunciar. Declaramos que no somos culpables de ninguna violencia machista hacia nosotras, nunca más permitiremos sus agresiones. Llamamos a las feministas organizadas, independientes y toda mujer que se identifique a levantar la voz, a decir ni una más, a defender la vida hasta con los dientes, nos queremos vivas, sanas, libres, a defender nuestro derecho a la autodefensa y la legítima defensa frente al agresor. Exigimos respeto y trato justo para las mujeres con alguna discapacidad, trastornos y enfermedades mentales, que segrega a mujeres que las padecen siendo frecuentemente olvidadas como actoras políticas y vulneradas en sus derechos por partida triple, por condición genérica, otra por condiciones de salud física o mental y otra por no ser “usables para el capital”. Nuestras compañeras están presentes en este discurso que es acción, las nombramos y denunciamos las violencias a las que se enfrentan dentro y fuera del hogar. La guerra contra las mujeres no conoce fronteras, sabemos que nuestra cuerpa, nuestra tierra, son la primera trinchera de lucha, estamos hartas de la explotación hacia ambas territorialidades que por derecho inalienable nos pertenecen, históricamente explotadas y saqueadas por los voraces intereses del sistema capitalista del Estado. Defendemos nuestras selvas, nuestras playas, nuestra agua, nuestra tierra, con la digna rabia que hoy nos ha unido, defenderemos nuestra cuerpa, nuestra vida, nuestro placer y nuestra alegría. Reconocemos y acompañamos la lucha de las mujeres de todos los pueblos que se encuentran hoy resistiendo en defensa de sus territorios, que se unen a nuestra voz para enfrentar juntas los embates de este mal gobierno. A ellas, las guerreras, las de Atenco, Xochicuautla, Tecamac, Acteal, las madres de Ayotzinapa, las mujeres zapatistas, por todas las de la periferia urbana que luchan, agradecemos su muestra de valor, lucha y resistencia y nos unimos porque, como todas, hemos enfrentado discriminación, acoso, violencia, criminalización, tortura, el despojo en triple medida y, no obstante, permanecemos en defensa, pese a medidas tan inhumanas de criminalización de la protesta como la “Ley Eruviel”. No hemos venido a esperar a que nos salven, ¡Lo haremos nosotras! Convocamos a quienes están conscientes del riesgo que vivimos las mujeres en México. Estamos manifestando nuestro enojo, descontento y rabia por todos los atropellos a nuestros derechos como personas. Hacemos un llamado y nos unimos a esta movilización nacional, no para pedir, sino para exigir y construir un cambio definitivo en la estructura social y gobierno de este país feminicida: Ante un Estado omiso que nos oprime doblemente, hacemos un llamado para levantar nuestra voz, la voz de las mujeres proletarias mexicanas que ha de ser escuchada porque ya no pide permiso para nacer, nuestro grito al unísono reventará los muros de la ceguera social, la nuestra es una palabra viva que no sólo se dice sino que es lucha. Exigimos nuestro legítimo derecho a la vida como humanas, nos negamos a seguir siendo “víctimas pasivas” de la violencia sistemática en cualquiera de sus expresiones, repudiamos absolutamente toda acción estatal en contra de la lucha popular ¡Alto a este sistema de muerte! Partimos de la digna rabia contra una sociedad cómplice, callada cuando nos acosan en la calle, en el transporte, cuando nos agreden, violentan o despojan, nos indigna que esta sociedad a la que pertenecemos y cambiaremos la equívoca idea de que las violencias machistas serán siempre culpa nuestra. Nosotras no somos una minoría, la violencia que ejercen hacia nosotras no es tema de unas cuantas. No somos un “cuerpo embolsado” tirado en la carretera. Las mujeres no somos cifras, somos personas con dignidad, nombre y voz. En todos los estados, advertimos que vamos a tomar acciones para autodefendernos, organizarnos y salir a las calles a visibilizar lo que está ocurriendo y que a toda luz pretende ser ocultado por autoridades del poder quienes son cómplices de quienes nos violentan hasta asesinarnos con saña. Es por ello apostamos e invitamos al “si te defiendes nos defiendes a todas y todas te defendemos”, porque queremos decir una vez más que estamos juntas, que somos muchas, que no nos van a callar ni nos vamos a detener. Nos pronunciamos a favor de las maternidades libres y diversas, nosotras pariremos la vida y justicia que necesitamos a través de nuestra rabia e indignación, de nuestro dolor ante tantas violencias solapadas por el estado. Aclaramos que sólo en nosotras está la decisión de parir o no, y no aceptaremos ser criminalizadas por eso. No nos cansaremos de defendernos, de buscarlas, de exigir justicia, de gritar y demostrar que nuestras cuerpas no son de otros y para otros, que somos libres de decidir sobre nosotras, estamos construyendo otros mundos en donde nosotras, las mujeres, seamos libres sujetas combativas: ¡ninguna agresión sin respuesta! Responsabilizamos de los deplorables contextos violentos en el Estado Mexicano a la estructura socioeconómica política cultural capitalista que todo lo hace artículo de consumo, incluyendo nuestras cuerpas, imponiéndonos un destino de golpes, discriminación, vejaciones y cualquier otro tipo de violencia que nos lleva a la muerte. No más. Renunciamos a esas imposiciones, construimos nuestro mundo violeta, diverso. Nos pronunciamos repudiando cualquier forma de violencia hacia quienes nos encontramos en una posición de existencia que nos identifica como mujeres, más allá del sexo fisiológico. Nos pronunciamos en contra de los despojos de territorio, de las desapariciones, de la violencia doméstica, laboral, acoso, discriminación de toda índole, nos pronunciamos en contra de todas las formas de violencia machista que nos convierten en víctimas y blanco de feminicidios impunes. Exigimos que la trata de mujeres se tipifique desde la perspectiva de género, que los Tratados y Convenios a los que el gobierno mexicano se ha sumado dejen de ser letra muerta. Que la sociedad en la que nos desarrollamos cese en los privilegios de género, la misoginia y el machismo. Exigimos alto a los feminicidios ¡Castigo a los culpables! Protección a los derechos de la niñez y juventudes. Alto a la violencia contra mujeres lesbianas, trans y personas no binarias. Alto al acoso sexual, callejero laboral y de todos los tipos. No más cosificación de las mujeres como estrategia de guerra para humanizarnos y así negarnos derechos humanos. No más complicidad entre quienes perpetran violencias contra mujeres. Si no tenemos justicia, la haremos nosotras, investigaremos, los vigilaremos, estaremos ahí para denunciarlos y pedir castigo contra los feminicidas y sus aliados. Exigimos tener acceso a la justicia y no quedar en la indefensión, y aún por las ausentes, seguiremos exigiendo ¡justicia! ¡Si tocan a una, responderemos todas! Exigimos detener la naturalización de la violencia hacia mujeres en medios de comunicación. Nos unimos a las exigencias de las compañeras que resisten en los pueblos originarios. Llamamos a la rebeldía, a la organización a la articulación entre movimientos, sólo así terminaremos con el sistema capitalista y patriarcal. Alzamos la voz por todas las compañeras que han callado, a quienes existen sin nombre: Nosotras no cabemos en un etcétera y nos vamos a nombrar, somos todas esas mujeres etiquetadas como vulnerables que han querido silenciar. Estamos hartas de que nos violenten y asesinen por no pertenecer a su modelo hegemónico de mujer o por haber sido socializadas con un género que no queremos reivindicar. No vamos a permitir que nos dicten las formas de asumirnos como mujeres. Vamos a seguir amando a otras mujeres, y no permitiremos que nos agredan, ni asesinen por ello, las violaciones “correctivas” van a parar, porque nosotras no queremos ni tenemos que corregir nada. Nos vamos a defender de leyes que nos castigan e ignoran por vivir en la precariedad, en las calles, somos sujetas vejadas en todos sus derechos fundamentales, consideradas como humanas de segunda clase, olvidadas, ignoradas, violentadas. Reivindicamos en discurso y hecho: no permitiremos más ninguna expresión de violencia machista, no vamos a poner buena cara, no volveremos a pretender encajar en sus cánones de femineidad o ser mujer. Somos feministas, somos humanas, las incorrectas, las desviadas, hoy organizamos toda nuestra rabia para defender nuestra vida, libertad, justicia y alegría, salimos a tomar las calles, dejamos atrás el miedo, reivindicamos nuestra violencia positiva, nuestra sororidad y nos aferramos a la vida. Convocamos a todas las mujeres que están hartas como nosotras a levantar la voz, accionar directamente contra este sistema de muerte, a no esperar que gobierno u otra figura paternalista nos salve: Las únicas que nos vamos a salvar somos nosotras, organizadas y aliadas para derrotar al monstruo machista. Apelamos no a la simpatía con nuestra causa y movimiento, sino a la empatía sororaria por cada una de las silenciadas, por todas las que padecemos violencias todos los días, porque no seremos más “víctimas pasivas” que el Estado revictimiza. Nos negamos a ser cifras o silencios. ¡Ni una asesinada más! ¡Ni una viva menos! ¡Vivas y organizadas nos queremos!

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