DestacadosEcologíaLos efectos de los “nobles” y “bondadosos” proyectos agroindustriales

admin20/04/2016

19gre FOTO: Greenpeace Por Marco Antonio Rodríguez Badillo Según Greenpeace Internacional, el uso irracional, con fines económicos, de insumos químicos, como fertilizantes y herbicidas, entre otros, para sustentar y complementar el gran negocio de los paquetes tecnológicos impuestos por el Banco Mundial (BM) y/o el Fondo Monetario Internacional (FMI), tales como la acuicultura industrial de camarón Vannamei del Pacifico o los monocultivos, como la caña de azúcar, el arroz o la palma de aceite, entre varios más. Estos proyectos disfrazados de un inexistente desarrollo económico comunitario, han venido contaminando y sobrecargando de materia orgánica la salida al mar de los grandes ríos del mundo, incluyendo el gran delta de los ríos Grijalva-Usumacita, ubicado en Tabasco, y en el Area de Protección de Flora y Fauna “Laguna de Términos”, en el municipio de Carmen, Campeche, México. Esta alta concentración orgánica genera marcados procesos de eutrificación y un florecimiento exponencial de algas nocivas que, a su vez, incrementan aún más el consumo de oxígeno disuelto en el agua, hasta eliminar o hacer migrar a toda forma de vida acuática. Lo anterior genera las “zonas muertas” del Golfo de México y de los otros mares del mundo. Este fenómeno de desequilibrio y destrucción masiva creciente de vida y armonía, apenas comienza a manifestar sus terribles resultados, por lo que se hace urgente revisar a fondo y honestamente, los costos beneficios de estas “nobles y bondadosas” propuestas de desarrollo de los patológicamente insaciables consorcios internacionales de capitales aglutinados en el BM y el FMI. Es sencillo, veamos las regiones del mundo donde inicialmente se aplicaron estos proyectos, en Asia, Africa y América para comprobar que sus índices de pobreza extrema se incrementaron y actualmente, la gran mayoría de sus habitantes carece por completo de servicios básicos y calidad de vida. ¿Dónde está, pues, el bienestar que ofrecen? Ni siquiera es real el bienestar de los grandes capitales económicos, pues sus propietarios son también dependientes de la naturaleza que destruyen cotidianamente. Este es, pues, el GRAN ABSURDO HUMANO, la destrucción consciente de los elementos que sustentan su vida, hasta el gran colapso sin retorno mediato… Aunque Joaquín López Dóriga, Javier Alatorre y demás merolicos bien pagados diga lo contrario, esto está pasando. No permitamos que nos engañemos más, por favor, la vida en el planeta la estamos destruyendo los Hombres Sabios. Qué ironía y falta total de humanidad tan solo en pro de una ganancia económica.

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