GeneralDescarado lenocinio y trata de personas en Sonora

admin07/02/2016

6tra Los propietarios de los “tabledances” del Estado  denigran y emplean sexualmente a las bailarinas y meseras. Ahora que son también mujeres la gobernadora Claudia Pavlovich y la directora de Alcoholes, Imelda González Zavala, es hora de ponerles fin a estos lenones y tratantes de blancas. Por Rafael Antonio Vidales SemMéxico HERMOSILLO, Son. 6 de febrero del 2016.- Así como el alcalde de Hermosillo les puso un alto a los pulpos cerveceros, ordenando que en los eventos públicos, como el próximo Festival del Pitic, se disminuya la venta de cerveza limitando el número de puntos de venta y que se concentren en el área de alimentos, ahora quisiéramos ver que la directora de alcoholes, la ingeniera Imelda González Zavala metiera también en orden a los propietarios de los centros nocturnos conocidos como “tabledances”. Independientemente de las infracciones administrativas que cometen, al ofrecer descaradamente  a la clientela los servicios sexuales de las bailarinas, en compartimentos cerrados que están expresamente prohibidos –los servicios sexuales y los apartados— por el artículo 20 de la Ley de Alcoholes,  y por el artículo 9 de su reglamento, se cometen ahí los delitos de lenocinio y de trata de personas, siendo entonces letra muerta los artículos  172 y 301, respectivamente, del Código Penal del Estado que ordenan cárcel de hasta seis años a quienes los cometan. La Ley de Alcoholes solo permite la exhibición de espectáculos de semidesnudos, pero en lugares que operan en la capital sonorense se exhiben no solo totalmente desvestidas sino mostrando incluso el interior de sus vaginas, quebrantando la ley que prohíbe la celebración de actos o relaciones sexuales entre las artistas y los clientes  dentro del establecimiento y  excluye los reservados, pero lo que sucede es que se  cuentan con cubículos cerrados donde se realizan toda clase de actos sexuales. Además, se acreditan los delitos de lenocinio y de trata de personas porque personal de los tables dances ofertan y rematan al mejor postor, o rifan a las muchachas  y las hacen comportarse como animales en una subasta en el escenario. Y lo hemos constatado, no es algo que nos llegue por boca de terceros. La prostitución, ciertamente no es delito, pero su ejercicio está constreñido por los reglamentos de policía y por las leyes sanitarias para que las sexoservidoras ejerzan su oficio sin intermediarios, ni como empleadas u objetos sexuales como ocurre en los tablesdances. Quienes se dedican a esa actividad deben hacerlo por su propia cuenta y beneficio, así que, en todo caso, lo correcto sería que las bailarinas, al terminar su jornada de baile y de meseras se retiraran del lugar con sus clientes para prostituirse en un hotel, o en una casa, pero no en el centro de trabajo ni subordinadas a los propietarios lenones. En los tables dances el negocio principal  es el sexo –precisamente lo que prohíbe la ley— y en segundo plano la venta de alcohol. Cualquier persona que visite esos lugares puede atestiguar todo lo anterior…menos claro, los inspectores de alcoholes y parece que tampoco la propia directora de la dependencia que bien haría en presentarse de incógnito a esos lugares para que le hierva la sangre. Es increíble que a estas alturas de la protección de los derechos de las mujeres, de la lucha contra la discriminación y la denigración y contando con las leyes administrativas y penales señaladas,  y que siendo la gobernadora Claudia Pavlovich, como la titular de la dirección de alcoholes, Imelda González Zavala,  también mujeres, estén desatendiendo este grave problema que durante tantos años ha sido minimizado por las autoridades masculinas, y generado una gran fuente de corrupción por parte del personal de la dependencia  y los dueños de estos disque centros nocturnos. Queremos pensar que tal vez ni la gobernadora, ni la titular de alcoholes estén cabalmente enteradas de lo que está ocurriendo en este tema en todo el Estado (pero si no lo están aquí, ya se lo decimos), sugiriéndoles que manden a una persona encubierta y de sus confianzas para que corroboren que en Sonora se está violando descaradamente la ley en los tables dances, pese a lo claro de las disposiciones. El alcalde de Hermosillo, ya puso el ejemplo de que sí se puede contener a los pulpos cerveceros; ahora creemos les toca el turno a la primera mandataria y a su directora para cortarles varias de las extremidades a estos criminales de cuello blanco.

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