La senadora Sansores San Román señala que se debe retomar la Comisión del Aeropuerto de la Ciudad de México y dar a conocer el proyecto alterno al del gobierno federal.
Por Daniel Sánchez CIUDAD DE MEXICO, D.F. 30 de noviembre del 2015.- La senadora Layda Sansores San Román señaló que la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es una cuestión de satisfacción social, no sólo de dinero, como pretende Enrique Peña Nieto, con el derroche proyectado de 169 mil millones de pesos para su “sueño guajiro de 40 años”, y advirtió que “lo que va a producir es un caserío de casas blancas”. La legisladora federal sostuvo que el Senado de la República y sus integrantes están obligados a retomar esta Comisión del Aeropuerto de la Ciudad de México y a dar a conocer el proyecto alterno del nuevo aeropuerto al del gobierno federal. Sansores San Román manifestó que este asunto va más allá de cuestiones partidistas, además de previamente nunca se habló que la posibilidad de construir en el aeropuerto militar de Santa Lucia, y ellos, los militares, no creo que pongan ninguna objeción. “Estamos obligados a retomar esta Comisión, a seguir presionando, y dar a conocer el proyecto, como es del interés de Andrés Manuel López Obrador, de lugar en lugar, para que la sociedad entienda que nos estamos jugando una parte vital en nuestra vida diaria, todo mundo tiene necesidad de un aeropuerto”, expresó. “Nunca se habló, cuando Peña Nieto habló del proyecto, que existía la posibilidad del Aeropuerto de Santa Lucía, no creo que se opongan los militares, y no estamos contando la destrucción de aeropuerto que hay, aquí no es cuestión de dinero, sino de satisfacción social”, indicó. “No está este momento para este derroche, al que está acostumbrado Peña Nieto, como si fuera un juguetito más, y claro que lo que va a producir, ya sabemos cuáles van a ser sus compañías y si no es Higa o OHL, va a ser otra donde sea socio también y tengamos un caserío de “casas blancas”, eso es lo que me parece venial, y hay una incertidumbre total de este sueño guajiro de 40 años, que quien sabe quién lo va a inaugurar, si es que se termina y mientras vamos a tener las protestas sociales y las aves”, puntualizó. Los senadores Layda Sansores, Manuel Bartlett Díaz y Víctor Hermosillo y Celada consideraron importante que en el Senado de la República se conforme la Comisión del Aeropuerto de la Ciudad de México. Durante la presentación de la presentación de la Propuesta alterna al nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el coordinador del grupo parlamentario del PT-Morena, Manuel Bartlett, preguntó a los expertos sobre los resultados que tuvieron luego de presentar este proyecto ante el gobierno federal. En tanto, Hermosillo y Celada, del grupo parlamentario del PAN, recordó que el año pasado, el Senado de la República autorizó la conformación de la Comisión del Aeropuerto de la Ciudad de México; la cual se originó en una petición de más de 50 senadores de casi todos los partidos. Expuso que dicha comisión no se ha puesto a trabajar, debido a que no se ha estructurado; entonces, como senadores, “tenemos que pelear para que se forme esta comisión” y este tema debe verse fuera del ámbito ideológico y analizar cuestiones técnicas, económicas y sociales. Subrayó que esta no es una cuestión de ideologías; sino de seguridad, puesto que si siguen los vuelos arriba de los limitados puede ser peligroso. Consideró que el proyecto presentado por los expertos “suena”: las dos terminales funcionan bien, la base militar de Santa Lucía tiene suficiente espacio para poder construir la terminal, y sólo faltaría definir el dictamen de viabilidad, ya que aún son ideas. Además, subrayó que existen aeropuertos como el de Toluca o Puebla, que son subutilizados. Aunque precisó que si este proyecto logra la viabilidad requerida y sí los militares quieren, si hay voluntad, se podrían disminuir notablemente los costos. En el proyecto federal se pretende invertir 169 mil millones de pesos para tres pistas y seis años para su construcción; la propuesta alterna cuesta 70 mil millones de pesos y contaría con cinco pistas, se construiría en tres años y podrían movilizar a 50 millones de pasajeros al año. Adicionalmente, se preservarían las instalaciones actuales, se creará un polo de desarrollo, se conservará el patrimonio; se descongestionan vías de comunicación al tener una orientación norte-sur en vez de oriente-poniente y otorga ventajas al sistema aeroportuario, porque se podrán utilizar cinco pistas y no dos, como en el proyecto federal. Asimismo, los efectos como el ruido y contaminación se reducirían y, sobre todo, se encontraría la satisfacción social; es decir, que lo que se construya va ser más económico, más eficiente, duradero, razonable, ecológicamente viable y sustentable.
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