“Las abejas también tienen derechos y los monocultivos no los respetan”, señala la integrante del Colectivo Apícola de Los Chenes y de Ko´olel Kab.
Por Ronny Aguilar CAMPECHE, Cam. 9 de octubre del 2015.- La siembra de transgénicos pone en riesgo el rescate de la abeja melipona en la zona de Los Chenes, aseguró Leydi Pech Martín, integrante del Colectivo Apícola de Los Chenes y de Ko`olel Kab, quien dijo que la abejas también tienen derechos y los monocultivos no los respetan. La abeja melipona tiene una característica poco agresiva y un aguijón que no utiliza, la especie que se encuentra en peligro de extinción, cuando el trabajo con ellas representa una de las grandes tradiciones ancestrales mayas. Si hay alguien que conoce de las abejas meliponas en este estado, sin duda es Leydi Pech, quien con 20 años trabajando la meliponicultura, fue la pionera no solo del rescate de las abejas y la tradición ancestral maya, sino también se ha convertido en una de las principales representantes nacionales de la defensa de la apicultura de Los Chenes, ante la agroindustria y la tala inmoderada para la siembra de los monocultivos. En entrevista con Paginabierta.mx, la apicultora manifestó que al ver que se estaba desapareciendo la abeja melipona, optaron por el trabajo con ellas, “no solo por el gusto, sino porque la melipona tienen una característica que no tiene otra, es que ellas polinizan otras plantas, lo que da diferentes propiedades a la miel, esa miel sirve para curarnos, los mayas la hemos usado por muchos años”. “Nosotras en el grupo somos mujeres todas, empezamos el trabajo que parecía un sueño, lo primero era hacer evidente el riesgo que corre la abejita, el segundo gran reto fue el encontrar las abejas y adecuarlas a nuestros patios, hicimos esa labor en nuestras casas, hoy tenemos más de 100 jobones en nuestras casas, hemos aprendido juntas con las abejas, porque desconocíamos el trabajo”, expresó. Afirmó que a pesar de los años de trabajo, la producción, la cuestión cultural y los beneficios para el estado, las dependencias encargadas de crear los programas de apoyo no las consideran como abejas. “Al inicio no se les reconocía como abejas, la Sagarpa no las reconoce como abejas y no están dentro del Programa de Apicultura del gobierno del Estado y nosotras hemos abierto la brecha en eso, porque si son abejas y merecen ser reconocidas, son nuestras abejas, son de nosotros los mayas, si ellas desaparecen, con ellas parte de nuestra identidad como mayas”, advirtió. “Gracias a ese trabajo que hemos venido haciendo, ya existen en el estado, ya se habla de las meliponas, esto para nosotros en 20 años nos ha llevado a conocer a más grupos que están trabajando con esta especie, ya recorrimos gran parte del país, llevando también nuestro jaboncito y la crema que hacemos, pero sobre todo, dando a conocer a la abeja melipona”, agregó. “Tenemos la gran tarea de transmitir a las otras generaciones esta necesidad de preservar a la melipona, por eso también damos talleres a los niños, para que conozcan a las abejitas, esto nos ha llevado a que se nos reconozca como grupo en el rescate y conservación de la melipona, de hecho, la ONU nos reconoce el trabajo y nos da un reconocimiento, que es muy importante para nosotras, porque nos abre la puerta al mundo y nos delega una gran responsabilidad”, apuntó. Mencionó que mientras a nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas reconoce su trabajo con las abejas meliponas, la Sagarpa no tiene programas para la melipona, además de que por otra parte, autoriza las siembras de monocultivos y transgénicos, favoreciendo a la agroindustria y afectando las tradiciones de los pueblos y dejando en más riesgo a las abejas por la tala inmoderada y la exposición a agrotóxicos. “Es una incongruencia, dicen algunas dependencias que se deben trabajar las abejas meliponas, pero independiente a eso, están talando los montes y dando permisos para la siembra de soya transgénica, no puede haber coexistencia, cuando la melipona necesita de siembras especiales y no pueden haber abejas donde hay fumigaciones aéreas”, indicó. “No hay un verdadero planteamiento de modelo de desarrollo sustentable, están muy lejos de eso, nosotras tenemos un mensaje más que eso, y es que para nosotros las abejas tienen derechos y sobre todo, a sobrevivir, lo que hacemos es defender su derecho y el de las mujeres, porque sufrimos discriminación, nos decían que no sabíamos lo que hacíamos, que no era sustentable y después de 20 años, les demostramos lo contrario y la ONU lo reconoce”, reiteró. Pech Martín explicó que ambientalmente la abeja melipona tiene un impacto muy fuerte, pero culturalmente también, pues es un conocimiento ancestral. “Estamos muy orgullosas de las madres que somos, de ser mujeres, de nuestro trabajo, de nuestra identidad cultural y la abeja forma parte de esa identidad cultural maya, es una labor importante”, aseveró. Hizo un llamado a las autoridades: “Deberían de voltear los ojos y mirarnos y darnos el valor que tenemos, tienen que reconocer que son importantes las meliponas, qué va a pasar si no tenemos meliponas, de qué vamos hablar, de cultura hablaremos, si ya perdimos parte de nuestra identidad, por eso entra la melipona como parte de la defensa del territorio, si hay melipona, no se puede deforestar, no se deben usar plaguicidas, ni sembrar transgénicos, creo que debemos valorar qué es lo más importante”. Asimismo, propuso que se haga un balance y se reflexione sobre a cuántos beneficia la siembra de soya transgénica, quién gana, y a cuántos se está beneficiando con la producción de miel, cuántas familias sobreviven de la apicultura y a cuántas de la agricultura industrial.
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