DestacadosGeneralAbandonada por autoridades, cueva antigua de Rancho San Felipe

admin21/09/2015

La formación rocosa, ubicada en Bacabchén, Calkiní, ha sido semidestruida por visitantes, está llena de grafitis y a punto de colapsar, con el consecuente riesgo. Por Ronny Aguilar BACABCHEN, CALKINI, Cam. 20 de septiembre del 2015.- En completo abandono de las autoridades, se encuentra la Cueva Rancho San Felipe, ubicada en Bacabchén, visitantes del lugar han quebrado las estalactitas y estalagmitas para llevárselas como recuerdos, hay basura en su interior y grafitis, y estudios revelan que podría derrumbarse en cualquier momento, lo que la convierte en un riesgo para quienes aún la visitan. Hace poco más de un año, se descubrió en el Rancho San Felipe una cueva, de cientos de años de antigüedad, donde el flujo de agua permitió la formación de espeleotemas y minerales  solidificados, denominados estalactitas (aristas que descienden) y estalagmitas “aristas que se forman a partir de la acumulación de minerales en el suelo). La cueva quedó al descubierto, cuando a raíz de la explotación de material de construcción en la zona, se detonaron cantidades impresionante de dinamita, partiendo la masa rocosa y dejando un acceso al lugar, que inmediatamente fue descubierto, llamó la atención de la gente y de los medios de comunicación. Esta publicidad popularizó la zona y aunque en un inicio, el gobierno del Estado, el Ayuntamiento e incluso, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) prestaron atención, según pobladores, meses después la abandonaron, aunque las visitas siguieron llegando. Paginabierta.mx acudió al lugar que, a pesar de las condiciones en que se encuentra, continúa siendo fascinante y hermoso, miles de años transcurrieron bajo ese cerro para dar vida a esas formaciones, las paredes y suelos rocosos destellan por los minerales sólidos. Es quizá por esto que los visitantes empezaron a saquear el lugar, incluso, señalan los habitantes de la zona que llegaban con martillos y rompían todas las aristas al alcance. Los dichos se comprueban, al ver que la mayoría de las puntas que están al alcance, tanto en el suelo, como en el techo, están rotas. Además de los lamentables e irrecuperables daños que ha sufrido el lugar, se encuentra basura en su interior y grafitis, que fueron creados rayando la piedra de la cueva, de verdaderos “sicarios de la naturaleza”, como lo indica uno de los grafitis. La expedición espeleológica independiente En abril de este año, se realizó una expedición espeleológica independiente, por el Grupo Espeleológico Ajau, y el resultado fue muy revelador y de trascendencia para conocer a fondo estas formaciones. Revelan que la cueva se encuentra en el punto 15Q807457.00 m E y 2244424.00 m N, y señalan que el nivel de seguridad es de tres, es decir; “carece de servicios, pasillos, escaleras e iluminación, pero no presenta ningún obstáculo técnico”. Explican que “la entrada de la cueva era artificial y por tanto, de coloración blanquecina, que evidencia el desprendimiento de material pétreo. Por lo que tanto en la parte superior, como en el piso, se encontraban grandes bloques de piedra,  lo que hace muy peligrosa su entrada, la cual medía 14 metros de largo, por 2.80 metros de alto. Para acceder, había que hacer un descenso entre bloques colapsados, desde arriba se podía observar unos 30 metros de largo de una bóveda”. Asimismo, indican que de acuerdo a un levantamiento topográfico, con sunto y distanciómetro láser, las observaciones son las siguientes: “La cueva presenta una dirección de norte a sur, con desarrollo demasiados pequeños, que no llegan a ser gusaneras accesibles y al parecer se conformó de una sola galería, que se reduce hacia el sur y en la parte central, se sitúan las espeleótemas”. “El largo de la cueva es de 38.18 metros, y un ancho máximo de 24 metros (En la parte colapsada) y un mínimo de seis metros, mientras que la altura máxima también es de seis metros, en la parte desplomada y de 3.20 en la parte sur”, agregan. Mencionan que las paredes presentan saturaciones secundarias, como estalagmitas, estalactitas y cortinas, entre otros elementos característicos que denotan que se trata de un subterráneo antiguo, hacen regencia a una tonalidad rojiza que indica presencia de óxido de hierro mezclado con la tierra, además de magnesio observado por la coloración oscura. No se encontró presencia de flora y fauna en el interior, y “huellas de fracturas, grietas y colapso  están presentes a lo largo del desarrollo de la cueva, las cuales representan un riesgo para los visitantes”, reiteran. “Por lo tanto, esta cavidad no tuvo acceso al exterior y por tanto, carece de actividad humana antigua, sin embargo, desde su descubrimiento, se observó huellas de extracción, corte y fractura intencional de las formaciones por parte de los visitantes, lo cual, con golpes y la percusión directa de la piedra, refuerza el posible colapso y desplome de secciones de la bóveda”, advierten. En las observaciones finales de la expedición, determinan que la cueva es de tipo “Geoda” y pese al poco tiempo de su descubrimiento, presenta una serie de daños antrópicos, entre los cuales destacan los grafitis, la presencia de basura y vidrios rotos, además de desprendimientos de estalactitas. Señalan que por las grietas encontradas, podría darse un desplome y esto se agrava en la época de lluvias, pues las piedras aumentan de peso por el agua, por lo que se recomienda no acceder a la cueva, ya que el riesgo es muy alto, pero aún es necesario indicar que el único impedimento al paso es un alambrado  en muy mal estado, que solo representa un obstáculo visual menor.

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