La agrupación ambientalista señala que la lista de promesas sin cumplir de Enrique Peña Nieto se alarga por favorecer al sector privado y las supuestas reformas estructurales que privilegian a unos cuantos. CIUDAD DE MEXICO, D.F. 3 de septiembre del 2015.- La agrupación ambientalista Greenpeace manifestó que han pasado ya 32 meses de que Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia de la República con la promesa de “Mover a México” hacia el desarrollo y la bonanza, que no ha cumplido. “La lista de promesas sin cumplir se alarga en este gobierno marcado por el deterioro ambiental y social por favorecer al sector privado, tal como lo han demostrado las supuestas reformas estructurales que privilegian a unos cuantos”, expresó. “En lo que va del sexenio, se ha legalizado la destrucción ambiental, al impulsar un modelo de agricultura industrial que contamina el agua y los suelos por el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes; y se ha vulnerado el derecho humano de acceso al agua, suficiente y de calidad, al darle al recurso hídrico un enfoque mercantilista y privatizador”, indicó. “De igual forma, la vulnerabilidad para las especies en peligro de extinción es evidente y para muestra están las medidas de protección para la vaquita marina, que no se aplican con eficacia”, puntualizó. En el caso de comida sana para todos, Greenpeace señaló que la Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH) se presentó como solución a la carencia alimentaria, pero en realidad ha servido para favorecer a las empresas de alimentos, que ahora distribuyen sus productos en las zonas más desfavorecidas e impulsando un modelo de alimentación que se basa en la agricultura industrial, en lugar de promover la producción y consumo de alimentos sanos. “El sector agrícola, principal productor de alimentos para millones de mexicanos, ha enfrentado un recorte de casi 20 por ciento a los apoyos al campo, a los programas de productividad y competitividad agroalimentaria, así como de desarrollo rural”, abundó. “El gobierno federal se ha denominado “aliado de los campesinos”, pero hasta la fecha, su postura hacia la siembra de maíz transgénico en el país no está considerando los argumentos presentados por las organizaciones, científicos, campesinos y personas en busca de alimentos sanos y de calidad para todos los mexicanos”, apuntó. En cuanto al derecho al agua, recordó que en 2012, se incluyó el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento (DHAS) en el artículo 4° Constitucional, pero no se han tomado medidas para cumplirlo. “Este año se intentó promulgar la “Ley General de Aguas (Ley Korenfeld)”, con un enfoque mercantilista y privatizador, sin contar con el punto de vista de la sociedad civil y la comunidad científica. Se ignoró por completo la propuesta de Iniciativa Ciudadana de Ley General de Aguas, la cual contaba con el aval de amplios sectores de la sociedad. La misma Conagua ha reconocido que en México más del 70 por ciento de los ríos del país presentan algún grado de contaminación; sin embargo, en vez de buscar soluciones de fondo, con la Ley Korenfled ley se promueve mayor libertad para contaminar”, detalló. Sobre la vaquita marina, que está al borde de la extinción, expuso que las medidas anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto para proteger a la vaquita marina, el mamífero marino más amenazado del planeta, no se están aplicado con eficacia. “Continúa la pesca ilegal de totoaba en aguas del Alto Golfo de California y en esas redes clandestinas mueren atrapadas las vaquitas marinas. El comercio ilegal de totoaba hacia Hong Kong no ha sido detenido, esta es una más de las tareas pendientes y urgentes del presidente. Sólo quedan cerca de 57 vaquitas marinas, si el acuerdo no se implementa de forma urgente, la vaquita marina se extinguirá en 2018”, añadió. Greenpeace mencionó que exhibió el absurdo que es proteger una zona de 13 mil kilómetros cuadrados sólo con dos funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y el reloj sigue avanzando y Peña Nieto llega a la mitad de su mandato, mientras que la vaquita se acerca al umbral de su mínimo de supervivencia. Finalmente, en el caso del apagón analógico, sostuvo que el gobierno federal ha quedado rebasado en su intento de cambiar la señal análoga por digital en las telecomunicaciones, pues el apagón analógico supone el desuso de 40 millones de televisores, que podrían desecharse sin un plan de manejo integral que evite la contaminación de cuerpos de agua por los tóxicos de estos aparatos. “Los retos ambientales son muchos y la voluntad política para resolverlos es poca. Es necesario que organizaciones y ciudadanía sigamos trabajando juntos para construir el país que queremos”, finalizó.
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