DestacadosOpinionLa oposición al gobierno, no al poder

admin08/08/2015

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Por Jorge Miguel Cocom Pech CALKINI, Cam. 7 de agosto del 2015.- Las pasadas elecciones federales y locales en Campeche no cambiaron en mucho el paisaje electoral. La capital fue recuperada con todo el poder del dinero y la corrupción nunca vistas. Ni en tiempos de don Carlos Sansores Pérez se usó tanto dinero como ahora. Al ex gobernador y también al ex priísta, lo llevaron al gobierno y al poder, su carisma, su don de gente y su empoderamiento popular. Vencer a Layda, su hija, sólo lo lograron con recursos económicos a manos llenas, destinado a manos vacías; es decir, a gente susceptible de engaño y promesas, promesas que nunca les cumplirán, pero que indudablemente sirven para continuar, elección tras elección, con la mendicidad electoral. Nunca como antes, el pueblo campechano tuvo la oportunidad de expresar su hartazgo y echar del Palacio de gobierno al partido oficial. Y lo “hizo” de manera mayoritaria, pero para una “oposición” colaboracionista con Peña Nieto: el PAN. Desafortunadamente, esos votos resultaron un desperdicio: Acción Nacional ha dejado de ser un partido político de oposición. Su presidente, Gustavo Madero, emparentado con Francisco I. Madero, asesinado por Victoriano Huerta e impuesto por los Estados Unidos en las horas más oscuras y aciagas de aquella década, no ha hecho más que poner en bandeja de oro la voluntad política de sus correligionarios. Madero resultó, como esas tablas que se cortan en tiempos de agua, una madera podrida de la que salen gusanos y bichos. De manera que el nuevo “gobernador”, Alito, no tendrá dificultades para llevar a cabo, una de sus “proezas”, quizá la más acariciada de su sexenio monarcal: someter a la nueva administración municipal de oposición en Calkiní, que se alzó con el voto del pueblo, pero no a favor de Morena; este partido sólo fue el vehículo de expresión de la rabia y el coraje del pueblo calkiniense, de sus maestros, de sus normalistas, lastimados por el linchamiento mediático a que fueron sometidos en las páginas de la prensa vendida, y en los programas de la televisión estatal adicta al dinero de sus patrocinadores: el gobierno del Estado, con la ayuda y la complicidad de la Sección IV del SNTE de Campeche. Pero ¿Cómo se gestó ese triunfo? Quizá la respuesta aún no la tengamos completa, pero bordémosla. Uno de sus artífices lo fue el actual gobernador electo; y, por el otro, el gobernador saliente. Expliquémoslo. Cuando el gobierno federal emprende sus “reformas” de “gran calado”; una de ellas, la “educativa”, fue aprobada por el entonces diputado federal Alejandro Moreno Cárdenas, un ex estudiante sin terminar sus estudios de “licenciado” en Derecho, según esto, egresado de la Universidad “Autónoma” de Campeche. Esa reforma, más laboral que educativa, como lo prueban todas las disposiciones legales publicadas en el Diario Oficial de la Federación, dejaba y deja en suspensión todos los derechos laborales de los maestros, conquistados en las décadas pasadas. Y más que en la ciudad de Campeche, la oposición a la reforma laboral se manifestó en el Camino Real; posteriormente, la protesta se irradió en todo el estado, y que el gobernador en funciones trató de apagar, mandando golpear a los maestros inconformes, así como a satanizarlos y lincharlos en la prensa oficialista. La respuesta fue contundente, se paralizaron las escuelas en la entidad. Y cuando se creía que el agravio al magisterio se iba a manifestar en las urnas, ésta sólo se expresó en el municipio de Calkiní, con el triunfo de los candidatos postulados por Morena; mientras tanto, en la mayoría de los municipios de Campeche, Acción Nacional se convirtió en la organización política “cacha votos” de una inconformidad que tuvo cauce por ese “partido”, ahora en franca y abierta colaboración con el PRI de Peña Nieto, fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín, que lo creó como un partido político de genuina oposición. Pero el triunfo de los candidatos en Calkiní ¿Es el éxito del partido que los postula? Morena en Calkiní se constituyó con ex militantes del PRD, convertido hoy, como el PAN, en organizaciones políticas mercenarias al servicio del poderosos y del gobierno en turno; también, con algunos inconformes del PRI, cansados de las arbitrariedades de este partido y de la megalomanía de su presidente en Calkiní; así como de maestros que repudian y se oponen a la reforma laboral que hoy, desde del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, emprende una cruzada en contra del magisterio, a través de una ominosa evaluación en la que éstos deberán expresar las “evidencias” del proceso de enseñanza aprendizaje que a diario llevan a cabo en el aula. De manera que sin una estructura política organizacional en el municipio, -apuntalada con miembros con experiencia en la estrategia electoral-, Morena halló en la molestia y en la inconformidad magisterial, la mesa servida; también, es posible que, para lograr este triunfo, influyera la visita que (Andrés Manuel) López Obrador realizó en la capital del municipio durante la campaña electoral; asimismo, no se descarta, inclusive, el repudio que se percibía y se percibe por las organizaciones de los partidos paleros: Partido Nueva Alianza (Nueva transa, según la voz popular) PVEM (partido de la familia González, emparentada con los propietarios de las Farmacias del Doctor Simi). Claro, mérito a los candidatos locales, no se les resta, ni se les desconoce; más aún, por la candidata a la diputación local, Diana Avilés, una luchadora incansable a favor de sus compañeros maestros. Esperamos que no le falle a su pueblo; sobre todo, a los pobladores del municipio. Estamos seguros que no. Si bien no tiene la experiencia política para estos asuntos de orden legislativo. Ya los adquirirá en la Cámara de diputados local. Se requiere de ella más legislaciones a favor de su pueblo. En donde las cosas aún se ven tibias lo es en el alcalde electo. No es posible que, hasta la fecha, no tenga, ni estén elaborando sus “ hábiles asesores” un Plan de trabajo con ejes rectores a desarrollar a tres años, o más, ahora que se permite la reelección, que contemple la cuestión económica, social, cultural, así como otras áreas de la administración en el municipio. Con asesores tuertos y ciegos, como ya lo expresa la ciudadanía, la inminente derrota de la administración municipal en ciernes de Calkiní, frente al gobierno del “popular” de Alito, será fácil. A menos que el priismo, del que aún no se sacude Emiliano Ake Canul, le haga dar la espalda al pueblo: bien sea, por conveniencia personal o por pragmatismo político y, entonces, el edil se deje sujetar a los dictados del gobierno del estado. Ejemplo de lo que afirmamos, lo es la asistencia del alcalde electo a los actos oficiales del presidente municipal de salida. Aunque su participación es la de un invitado de piedra, o de palo. No oír, no hablar de lo que se ve y/o escucha. Ni lo debiera hacer. La alta investidura que representa, sí convalida los actos del alcalde que se va. Y no es para menos. Lo recomendable es que se abstenga de asistir a esos actos en el municipio. De no hacerlo ¿Con qué autoridad moral va a revisar y denunciar las fechorías de la administración saliente? ¿Qué va a hacer cuando vea todo el desastre financiero? Bueno, lo verá, si es que contrata a un despacho contable independiente que audite la cuestión hacendaria y financiera de Víctor Hugo Baltazar Rodríguez. Un dato. ¿Será capaz de no dar a conocer cuánto gastó el edil saliente en materia de publicidad? ¿Cuánto se gastó mensualmente en este rubro, que solo sirve para maquillar la imagen megalómana del presidente municipal de origen veracruzano? Pero, dejemos estas minucias. Centrémonos en lo que los ciudadanos de Calkiní esperan de un presidente electo propuesto por Morena. Esperan un cambio. Y un cambio se formula desde la forma y el fondo de hacer la política. Los cambios se hacen o se impulsan con hombres firmes, no con tibios, ni miedosos. ¿Con quiénes lo hará? ¿Con los viejos y destartalados políticos del PRI, que de pronto, ahora resulta que son morenistas? ¿Con las personas de buena voluntad que lo ayudaron en la campaña, pero sin experiencia administrativa? ¿Lo hará con los que trabajaron con el edil, aún en funciones? ¿Lo hará invitando a profesionales de todo el municipio, que sí los hay, y que debiera tomarlos en cuenta? Hay que recordarle a Emiliano que el triunfo se logró con el empuje de la fuerza ciudadana de dos líderes: la de él y la de la diputada electa. Divorciándose y alejándose, abona en favor de la bazuca que ya tiene apuntada Alito en contra del pueblo que decidió por un cambio. Emiliano y Diana son pueblo, no decisión copular de un partido, como lo fueron sus contrincantes del PRI. El pueblo, junto a ellos, derrotó al dedazo. Es el triunfo del pueblo que los conduce a la alcaldía y el Congreso del Estado. Hacerlos pedazos, es la consigna desde lo más alto, lugar en donde se toman las decisiones políticas en el país. No está demás recordarles que a los aliados no se les omite, ni se les envían “asesores”, con el objeto de distraer una audiencia o una plática directa con el edil electo. La realidad, para transformarla, no se le evita ni se le rehúye. Hacerlo, es fallarle a la gente que creyó en ustedes, más que en Morena; así como a la gente y los maestros creen en ustedes, no les fallen. Nosotros también creemos en ustedes. Al hacer señalamientos y publicarlos, no estamos en su contra. Lo hacemos por convicción, y por compromiso con ese mismo pueblo, que es suyo y que es nuestro. El periodismo independiente no está al servicio de autocomplacencias, ni para complicidades de ningún gobierno, ni de ningún partido político. Sirve para airear la pestilencia de la corrupción, la impunidad y el valemadrismo de los funcionarios que se van y también, de los que llegan. Por si no nos leen. Este comentario lo escribo en un día especial que el santoral político dedica a la corrupta clase política campechana, que el día de hoy se reúne a oír el último informe de gobierno. Un día en el que, como otros de carácter partidario, se renueva el ritual del besamanos: el más ominoso símbolo de la abyección y el servilismo. Siete de agosto en Campeche es el día en el que los políticos campechanos se estrechan las manos. Manos sucias aprobaron y aprueban leyes en contra de su pueblo. Manos sucias que por más que las restreguen con aromas procedentes de los perfumes más caros de París, nunca alejarán de sus cuerpos, y de su historia, el hedor de su inmundicia política.

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