El crimen político deriva de la descomposición social y política que vive el país con el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde los recursos estratégicos se entregan a los intereses extranjeros y a la oligarquía nacional, señaló el dirigente regional de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Rodolfo Ramírez Suárez. Por Luis Sánchez CAMPECHE, Cam. 6 de noviembre.- El crimen político deriva de la descomposición social y política que vive el país con el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde los recursos estratégicos se entregan a los intereses extranjeros y a la oligarquía nacional, señaló el dirigente regional de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Rodolfo Ramírez Suárez. Entrevistado en esta ciudad, Ramírez Suárez manifestó que el asesinato político que se cometió en la persona del ingeniero Denni Abraham Canché Trejo en Bolonchén de Rejón, es producto de la descomposición social, el descontento generalizado y las constantes protestas que se registran en el país, por el abuso de poder, la prepotencia y la ola de crímenes que cometen autoridades estatales, federales y municipales, derivado del acallamiento de tantos estallidos contra la Reforma Energética, la equivocada Reforma Política y ahora con la desaparición de 43 normalistas en Ayotzinapa. “El país está inconforme con las reformas y cambios nacionales y no están también de acuerdo en cómo los gobiernos estatales y municipales están obstaculizando que no se den las protestas contra estas medidas del gobierno de Peña Nieto y en la desaparición, cometen muchos errores”, expresó. “La gota ya desbordó el vaso, con la muerte de Canché Trejo y lo más sano es que el Congreso proceda al cese del presidente municipal de Hopelchén, Alonso Pacheco Ucán, y al cese del presidente de la Junta Municipal de Bolonchén, Pedro Osorio, para que se puedan realizar unas buenas investigaciones del caso y se proceda contra los responsables, caiga, quien caiga”, indicó. “No basta con que se encarcele a los policías, también es necesario que el alcalde de Hopelchén y el de Bolonchén sean retirados de sus encomiendas”, asentó. Por último, Rodolfo Ramírez concluyó que la gente pobre está cansada de la política colonialista de Peña Nieto, quien ya entregó el petróleo, las minas, las tierras y principales proyectos turísticos a intereses extranjeros, principalmente a españoles e ingleses.
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