Opinion¿No hubiera bastado con ahuyentarlos y reprenderlos?

Paginabierta08/01/2017

Hablar al vacío

Por Daniel Sánchez

“Todo el peso de la ley”, promete el fiscal general del Estado, Juan Manuel Herrera Campos, contra los jóvenes y adolescentes que participaron en los saqueos en Ciudad del Carmen y los intentos en la ciudad de Campeche (Me niego a llamarla San Francisco de Campeche, por ser una propuesta retrógrada del conservador PAN, avalada por el conservador PRI campechano).

Todo un exceso del ilegítimo y espurio Alejandro Moreno Cárdenas, como la provocación montada contra los dirigentes, militantes y simpatizantes del partido Morena, la noche del sábado, en el malecón de la capital, luego de la caravana vehicular. Acción fallidamente legitimada por los reporteros de la neta que no es verdad, de Campeche.

Como difundió Herrera Campos, fueron 56 los detenidos, de los cuales tuvieron que liberar a 11, por “no estar relacionados” con los hechos violentos registrados en las tiendas de la Isla y la capital campechana, el pasado cinco de enero. De los 45 restantes, casi la mitad, 22, son menores de edad, y a 19 ya les fue iniciado un proceso penal.

Una exageración del Poder Judicial del Estado, en manos del incombustible Carlos Felipe Ortega Rubio, de largo historial de sumisión ante el virrey en turno, en este caso Moreno Cárdenas, que avala el vandalismo policiaco desplegado en Ciudad del Carmen y Campeche, principalmente aquí, donde quedó más al descubierto la estrategia oficlal de utilizar jóvenes de las colonias populares para alborotar en los alrededores de las tiendas Bodega Aurrerá y Chedraui.

¿No habría bastado ahuyentarlos con los policías, que salieron rabiosos a las calles, después de recibir las órdenes de sus jefes, encabezados por el policía Carlos Miguel Aysa González, ante la aparente ausencia de “Alito”? ¿No hubiera bastado con detenerlos y llamar a sus padres para que fueran reprendidos frente a la autoridad? ¿No es un despropósito más tratarlos como los más peligrosos delincuentes?

Es hora de pedir clemencia para los jóvenes y adolescentes detenidos, quizás obnubilados por un llamado en las redes sociales, de oscuro origen, ante la falta de oportunidades y de ocupación, y ante la carencia de valores, vueltos relativos por las redes sociales, donde se vale todo, a costa de lo que sea, para figurar. No se justifica echarles a perder la vida con un proceso penal inquisitorial.

Es momento de que Alejandro Moreno se toque el corazón, deje de actuar como un tirano y recuerde que él ha sido toda su vida un “nini” privilegiado por sus relaciones oscuras con la gente del poder, porque ni ha estudiado, ni ha trabajado (Dixit su título patito de la escuela patito “René Descarte”, a donde nunca asistió, porque estaba presuntamente ocupado en sus improductivas tareas legislativas).

Es momento de que recuerde que sus acciones de joven fueron vandálicas, por eso sus ahora cronistas oficiales lo bautizaron como “vand-alito”. Ahí están en los periódicos de la época, sus intervenciones violentas en la Rectoría de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), a instancias de otro vándalo, como José Antonio González Curi, y en el Congreso del Estado, donde llegó a agredir a huevazos a un diputado local del PRD.

Ahí está también en su historial la vez que, intoxicado, nadó desde su lancha en altamar, donde dejó abandonados a su primera esposa y a su primogénito, hasta la avenida Resurgimiento, donde corrió desnudo hasta la Palapa del Tío Fito, donde fue rescatado por uno de sus cuates, Gerardo Sánchez Silva.

Lo que se está pidiendo para estos jóvenes y adolescentes es justicia, a secas, justicia.

El solitario habitante de “Alitolandia” debe hurgar en su pasado y determinar si los jóvenes y adolescentes enjuiciados no se merecen una oportunidad. A lo mejor y alguno de ellos llega a ser gobernador de su estado, sin trampas, como no lo hizo él, acostumbrado a los tejes manejes fraudulentos de la política priísta.

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