Hay que ayudarlos a lograr la tenencia segura de la tierra y respetar sus derechos, porque son clave para combatir el cambio climático/2015, año más mortífero para las y los defensores del medio ambiente. Por Gloria Analco SemMéxico CIUDAD DE MEXICO, D.F. 22 de julio del 2016.- “A menos que ayudemos a los pueblos indígenas a lograr la tenencia segura de la tierra, se respeten sus derechos y a alcanzar una mejor gobernanza, será muy difícil la reducción de la deforestación, la preservación de los bosques y la restauración de la cubierta arbórea en el mundo”. Tal fue la advertencia del director general adjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), René Castro Salazar, al intervenir en el 23º período de sesiones del Comité Forestal de las Naciones Unidas, y agregó: “El tema de los derechos indígenas a la tierra y los territorios es ‘fundamental’ para el éxito de las iniciativas frente al cambio climático”. A su vez, la Relatora Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, denunció que 2015 fue el año más mortífero en la historia para las y los defensores del medio ambiente, ya que se registraron una gran cantidad de muertes violentas de personas que trataban de proteger sus bosques y sus derechos a la tierra. Al término de la reunión, fue difundida una Declaración final en la cual los participantes instaron a los gobiernos a crear las condiciones propicias necesarias para que las comunidades, pueblos indígenas y pequeños productores, con especial énfasis en las mujeres y los jóvenes, gestionen territorios más grandes. También a garantizar y a hacer cumplir los derechos de tenencia de la tierra, crear incentivos comerciales favorables y ofrecer servicios técnicos, financieros y de ampliación de negocios, mecanismos de financiación globales, programas gubernamentales e inversores privados. Al respecto, Castro Salazar indicó que los gobiernos deben hacer mucho más para facilitar las condiciones propicias que necesitan los pueblos indígenas, las comunidades locales, pequeños productores y sus organizaciones para recuperar los paisajes degradados y lograr mitigar y adaptarse al cambio climático. Sobre las acciones de los gobiernos, Tauli-Corpuz dijo que muy pocos países se han comprometido hasta el momento, de forma clara, sobre el requisito fundamental del Acuerdo de Paris sobre el cambio climático. Explicó que se refiere específicamente a que para combatirlo se deben garantizar los derechos de los pueblos indígenas, algo primordial para alcanzar el objetivo de combatir de mejor manera el cambio climático, por lo cual la situación en tal sentido tenderá a agravarse. Sobre las muertes de las y los defensores de sus tierras y del medio ambiente, señaló que “es una situación grave en términos del respeto de los derechos de los pueblos indígenas”. Manifestó que un tercio de los bosques del mundo están gestionados de alguna forma por pueblos indígenas, pequeños agricultores y comunidades locales, lo cuales representan algunas de las reservas de carbono más importantes del planeta. Los bosques comunitarios que tienen reconocimiento gubernamental, dijo, se calcula que albergan por sí solos unos 37 mil 700 millones de toneladas de reservas de carbono. Por ello, indicó, esos grupos humanos desempeñan un papel clave en la preservación de estas reservas de carbono a través de la reducción de la deforestación, la gestión sostenible de los bosques y la restauración de la cubierta arbórea en el marco de economías rurales productivas, sobre todo cuando pertenecen a organizaciones de productores consolidadas. Además, agregó, se estima que mil 500 millones de hectáreas de tierra tienen potencial para que los pequeños agricultores combinen la producción agrícola con el aprovechamiento de los árboles. En la Declaración solicitaron que cambien las iniciativas frente al cambio climático para dar una mayor propiedad a los colectivos y a involucrarlos en una evaluación participativa y cualitativa de la cubierta forestal y los árboles en las explotaciones agrícolas que gestionan. El evento estuvo organizado conjuntamente por la FAO y el Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF), una alianza entre la FAO, el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y Agricord.
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