La integrante del Colectivo Apícola de Los Chenes, Leydi Pech, se pronuncia en contra de la siembra masiva de soya transgénica. Por Ronny Aguilar SAN JUAN BAUTISTA SAHCABCHÉN, HOPELCHEN, Cam. 3 de octubre del 2015.- Avionetas que esparcen agrotóxicos en las siembras de soya transgénica, rocían comunidades de Hopelchén; aún se desconocen las dimensiones del impacto a la salud, pero las comunidades apícolas y organizaciones civiles se declaran en contra de los transgénicos y en rescate de las comunidades indígenas maya. Leydi Aracely Pech Martín, integrante del Colectivo Apícola de Los Chenes y representante legal de la organización Ko´olel Kab, que el año pasado fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por su trabajo en el rescate de la apicultura ancestral maya con las abejas meliponas, concedió una entrevista a Paginabierta.mx, explicando las diversas problemáticas que existen a raíz del cultivo de soya transgénica en Hopelchén, además de la gravedad de que avionetas descarguen residuos de agroquímicos en las comunidades. Para conceptualizar lo que está sucediendo en la zona de Los Chenes, hay que remontarnos a algunos años atrás para conocer la dimensión de la problemática de la soya transgénica y del porqué de la oposición de los apicultores y asociaciones de ambientalistas respecto a este tipo de siembras, más allá de que sumamente dañinas resultan a la salud. Leydi Pech es una de las involucradas directas en la problemática, plantea que en el 2011, la Corte de la Unión Europea mandó un decreto en el cual señala que no va a comprar miel de esta región del país, por tener rastros de polen de trazas de soya transgénica. Esto causó una gran sorpresa en los apicultores, puesto que en Hopelchén la apicultura es de lo más sustentable, no está industrializada en ninguna forma. “Aquí en la zona de Hopelchén, nosotros las comunidades mayas, la mayoría somos apicultores, es una actividad que nuestros abuelos nos heredaron y la apicultura no afecta al medio ambiente, es una actividad que ayuda que beneficia la polinización de las plantas, por eso nos causó una gran sorpresa esto que ellos decían”, indicó. Pero resulto ser cierto y es que Hopelchén ha sido el más utilizado de los ocho municipios de los 11 de Campeche, en los que la Secretaria de Agricultura Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), autorizó la siembra de organismos genéticamente modificados, principalmente para sembrar soya modificada. La mujer apícola explicó que las grandes afectaciones que este tipo de monocultivos están generando en la zona, primero, por los riesgos de contaminación al ambiente; luego, para poder sembrar su soya, deforestan grandes extensiones de selva, hoy son miles de hectáreas las que se han perdido en Hopelchén. Según la organización internacional Greenpeace, n los últimos 10 años, hasta el 2013, se habían perdido más de 38 mil hectáreas de selva en esta zona del país, lo que pone a Campeche en los primeros lugares de deforestación nacional. La pionera en el rescate a la abeja melipona mencionó que la deforestación es de lo que más afecta a las abejas, que cada día tienen menos espacios; primero, para la instalación de los apiarios, y segundo, que las especies que se están deforestando son las que necesitan las abejas para producir la miel, es decir, que se conjuga la pérdida de especies, espacios y deforestación, lo que se genera es la pérdida de la producción de miel. Además de lo señalado, las plantaciones de soya ocasionan que se usen plaguicidas y vuelve a afectar a las abejas, porque los plaguicidas mata a las abejas, añadió y reveló que en Hopelchén, hay apicultores que han perdido sus colmenas por las fumigaciones que se están haciendo en los cultivos de soya, por lo que la forma de aborda los problemas deben de ir más allá de si los transgénicos afectan o no a la salud, si no abordar la perdida de las tradiciones y afectaciones naturales, también. Asimismo, planteó que las autoridades no están teniendo la visión correcta, pues se está afectando la cultura, pues se fomenta erróneamente en Campeche el modelo de agricultura industrial, porque por ejemplo; la soya requiere de paquetes tecnológicos para poder producir fumigar y demás procesos. “A los campesinos, se nos vendió la idea de que esta siembra va a ayudar al campesinado, generando empleo, pero no es verdad, todo lo que se trabaja se hace con maquinaria no se usa mano de obra ¿Entonces dónde está el beneficio para el campesinado? No lo hay, el beneficio es para los grandes empresarios”, afirmó. “La entrada de los menonitas nos vino a perjudicar, deforestan grandes cantidades de selva, es muy preocupante que está sucediendo y el Colectivo Apícola de los Chenes nos amparamos a todos el problema, en el 2012 nos dan fallo a favor de las comunidades indígenas, en donde dice que nos e puede sembrar soya, se cancelan los permisos, pero se inconforma Monsanto apela el caso y en el 2013 se levanta la suspensión y nuevamente se les permite la siembra de soya y nos volvimos amparar y el juzgado segundo falla a nuestros favor y dice se cancela los cultivos de soya transgénica hasta que se haga una consulta a las comunidades”, asentó. Se sigue sembrando soya transgénica Sin embargo, aun habiendo este este fallo, las instituciones que les corresponde vigilar que esto se cumpla no lo hicieron y se continúa sembrando soya transgénica en este 2015 y deforestando las selvas de nuestro estado. “Creo que está vinculada la Sagarpa, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), porque al dar los permisos, entiendo que hubo recomendación de la Comisión nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (Conabio), porque entra en riesgo la biodiversidad que hay aquí y a pesar de eso se otorgaron los permisos”, indicó. Ahora mismo, los cultivos por sus grandes extensiones están siendo rociados con avionetas con agrotóxicos, mismas avionetas que llegan a las comunidades con sus tanques abiertos e impactan de manera importante a la salud de los pueblos que rodean los cultivos. “Los impactos son serios incluso socialmente, ahorita se está fumigando con avionetas, que llega a los pueblos, no hay un control las avionetas, llegan y fumigan las comunidades enteras, en medio de la comunidad dan vuelta las avionetas y no se cierran los tanques y los residuos le caen a la gente, violan los derechos de las personas, vamos a tener problemas de salud y no les importa las comunidades, por eso nos estamos organizando y estamos resistiendo, pero no solo nos toca a las comunidades, a los de las ciudades y los investigadores se deben sumar también”, denunció. “Nosotros solo estamos defendiéndonos y exigiendo que hagan valer los derechos plasmados en la ley, ambos de los casos de amparos que metimos están en la suprema corte y estamos esperando la resolución de la Suprema Corte, pero no estamos de brazos cruzados, estamos trabajando en la organización y generando conciencia, alzando la voz y diciendo no más fumigaciones aéreas y no más deforestación, cada comunidad está teniendo su asamblea, asimismo en los ejidos, se están revisando los reglamentos para blindar las comunidades, para que no se permita nada de esto, y es esa es una de las únicas formas de defendernos”, informó. “Planteamos lo complicado de la lucha legal que se está generando con una de las empresas más grandes del mundo y de mayor influencia, Monsanto, que ha sido acusada de causar cáncer en seres humanos con sus alimentos modificados y que tiene demandas en muchas partes del mundo”, expuso. A lo que respondió que no hay mucho que temer, que se le ha ganado y se le volverá a ganar: “En 2014, le ganamos a Monsanto, este Colectivo Apícola de Los Chenes, los apicultores mayas, les ganamos, o sea que si se puede, lo que hacemos es real, lo sustentamos; si ya le hemos ganado, tenemos que seguir y las propias comunidades saldremos en la propia defensa”. “No estamos solos en la lucha” Leydi Pech dijo que no están solos en esta lucha, asociaciones de todo el país y hermanos de la Península de Yucatán están presentes respaldando y apoyando las batallas por el medio ambiente, las costumbres, los pueblos mayas, las tradiciones, los alimentos y la naturaleza. “Es muy importante hacer alianza y tenemos alianza en otros estados, con otras organizaciones con luchas similares, tal vez no transgénicos, pero si la minera en el caso de Oaxaca y otros temas de la península, las comunidades indígenas debemos unirnos para que se respeten nuestros derechos como comunidades y hemos demostrado que si se puede, y reconocemos que la alianza que tenemos a nivel nacional nos ayudan a visualizar los problemas que en los medios no se dicen porque están comparados y no sacan la verdad de lo que está sucediendo, pero si entre nosotros defendemos”, finalizó.
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