La senadora Layda Sansores aseguró que el procurador Jesús Murillo Karam adopta una actitud de defensor de oficio del Ejército Mexicano, pero “yo digo que tiene responsabilidad por acción o por inacción”, y que “hay razones suficientes para que sea investigado”. La legisladora federal dijo que los ciudadanos están dispuestos a que lo de Ayotzinapa nunca lo alcance el olvido. Por Daniel Sánchez CAMPECHE, Cam. 21 de enero del 2015.- La senadora Layda Sansores San Román aseguró que es una “cadena de mentiras” la investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre la “página criminal, indignante y dolorosa” de la desaparición de 43 estudiantes normalistas, y dijo que los ciudadanos están dispuestos a que lo de Ayotzinapa nunca lo alcance el olvido. La legisladora federal afirmó que el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, adopta una actitud de defensor de oficio del Ejército Mexicano, cuando se le pide que lo investigue, pero “yo digo que tiene responsabilidad por acción o por inacción”, y que “hay razones suficientes para que sea investigado”. “Si no fue el Ejército como institución, fueron elementos del Ejército y creo que está obligado a actuar el Ejército para conservar su credibilidad, que como quiera que sea, es la institución más aceptada por los ciudadanos, y con mayor razón, tiene que una responsabilidad de cuidar su prestigio y no se puede exponer”, indicó. “Tiene antecedentes por los cuales uno tiene derecho a sospechar y a señalar, como Tlatlaya, un antecedente inmediato, ha habido casos de violación a derechos humanos del Ejército, y uno piensa que igual son seres humanos e igual están infiltrados”, puntualizó. En entrevista con Paginabierta.mx, Sansores San Román relató la entrevista que sostuvo con Murillo Karam, junto con el senador Alejandro Encinas Rodríguez, y manifestó que “fue muy receptivo”. “Estuvo explicándonos lo que son sus investigaciones, quiero creerle que él actúa de buena fe, pero me preocupa su actitud de defensor de oficio, cuando tú le hablas de que es necesario ver otras líneas de investigación, como la del Ejército, al cual los estudiantes han señalado como actuante en medio de este hecho criminal”, expresó. “El, en automático, responde que el Ejército no participó y que qué bueno que no lo hizo, porque se hubiese puesto de parte de la policía, porque es la autoridad constituida”, agregó. “Yo digo que tiene responsabilidad el Ejército por acción o por inacción, porque siendo Guerrero un estado tan conflictivo, el Ejército, su servicio de inteligencia, tiene milimétricamente cuadriculado el estado, y sabe lo que pasa minuto a minuto, en tiempo real”, apuntó. Inconcebible que todo haya sucedido en las narices de los militares Layda Sansores sostuvo que le parece inconcebible que todo lo de Iguala, Guerrero, haya sucedido sin que los militares “pudieran prevenir o dar un aviso de lo que estaba sucediendo, además en sus narices, enfrente de su casa, enfrente del Batallón 27”. “Cuando le pregunto (al procurador) por qué trasladaron a todos los que participaron en ese momento, ya los cambiaron de Guerrero, y al coronel también, y el capitán, de alto mando, que estuvo en la fiesta de los Abarca, ahí está en las fotografías, que aparece a su lado ¿Qué no se enteró de lo que estaba pasando?”, cuestionó. “Y más sospechoso aún que al general Alejandro Saavedra, bajo cuya jurisdicción estaba el Batallón 27, fue ascendido a uno de los 18 puestos exclusivos de los más de 500 mandos de la generalada del país, hay 18 generales de División y fue ascendido en medio de la tormenta, es un mensaje que tal pareciera que lo premian por acciones aplaudibles”, abundó. “Saca además las razones, que uno justifica, por qué esta insistencia de los padres de entrar al Batallón, es porque a uno de ellos, el procurador de justicia del Estado le dijo que la última señal del celular de su hijo aparecía en el Batallón, por eso ellos tienen reserva, pero los testimonios de los jóvenes sobrevivientes es muy claro, y señalan a gentes del Ejército”, asentó. Citó también a los militares que fueron cerca de donde estaba herido Aldo e impidieron el auxilio y lo tomaron no como una víctima, sino como una prueba, como una evidencia, y permitieron que se desangrara y no permitieron dar el auxilio. “Los estudiantes alcanzan a llevarlo al hospital Cristina y ahí va el Ejército a acusarlos, a pedir sus credenciales, sus celulares, a pedir sus nombres y dice uno de ellos, que le impactó mucho, pero tiempo después entendió cuál era el mensaje: Si no me dan su nombre verdadero, no volverán a saber de su paradero”, recordó. “Hay razones para que el Ejército sea investigado, estos elementos en dónde estaban a esa hora, ahora resulta que casi todo el Batallón estaba franco, quién les cree, primero se negó que el Ejército tuviera hornos crematorios, y como dijo el General Gallardo: si quieren yo voy y les enseño dónde están”, añadió. Mencionó que la teoría en que insiste el procurador, en que fueron quemados en el basurero de Cocula, “los científicos insisten en rechazarla, porque esos dos días fueron de tormenta, porque el olor de tantos cuerpos hubiese sido envolvente, porque los cuerpos aparecieron, según ellos, los tiraron en bolsas, los aventaron al río en bolsas y una bolsa fue la que encontraron”. “Creo que es una cadena de mentiras, con el propósito de no encontrar la verdad, y esto, la intuición de los padres de Ayotzinapa, no se engaña, esta es una escena muy dolorosa, a Peña Nieto le ha preocupado mucho, porque alcanzó niveles internacionales y él quisiera el supérenlo ya, pero yo le digo que esto será superado, cuando esta página criminal, indignante y dolorosa, la firmen la verdad y la justicia, y estamos los ciudadanos dispuestos a que lo de Ayotzinapa nunca lo alcance el olvido, porque es una de las páginas más tristes y dolorosas que hemos sufrido como pueblo”, destacó. Otra línea de investigación por lo de Mondragón Por otra parte, Layda Sansores declaró que también hay que seguir otra línea de investigación, que es sumamente importante, la del joven Julio César Mondragón, quien fue brutalmente desollado. “Alejandro Encinas le dijo al procurador, yo lo conozco, conozco a su familia, no son de Guerrero, son del Estado de México, sus padres son dos maestros, de una formación ideológica muy firme, inflexible, y así educaron a su hijo”, mencionó. “Julio no estaba en primer año, él ya había estado en otras dos escuelas, en la del Estado de México y la de Tlaxcala, entiendo que son de los jóvenes que van ideologizando, él tenía la formación ideológica más sólida de todos los estudiantes, y debe abrirse una línea de investigación, por qué fue asesinado de una manera diferente, él fue separado en un momento determinado, es verdad que él les escupe la cara, era un muchacho muy valiente, pero ya había una determinación de lastimarlo, desde que se lo llevan aparte y lo van a desollar a 800 metros del Batallón 27”, resaltó. “Ya se les estaba monitoreando a este grupo, por sus ideas, desde hacía ya un tiempo, por lo que se tiene que abrir la línea de investigación, sobre el fondo ideológico, las causas ideológicas que pudieron provocar esta decisión de Estado de eliminarlos y desaparecerlos”, finalizó.
previous
next



