DestacadosGeneralEstallido social en Bolonchén de Rejón

admin02/11/2014

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Un estallido social se registró en el poblado de Bolonchén de Rejón, municipio de Hopelchén, por el artero asesinato de Dennys Canché Trejo, a manos de seis elementos de las policías municipal y estatal, por negarse a ser extorsionado. 2bol2 Indignados, los habitantes quemaron la comandancia de la Policía Municipal y el palacio de la Junta Municipal, y exigen la renuncia del alcalde de Hopelchén, Alonso Pacheco Ucán, y que el gobernador Fernando Ortega Bernés acuda y les dé una explicación de los hechos y del por qué elementos del Ejército Mexicano mantienen sitiada la entrada principal al poblado 2bol42bol5 Por Ronny Aguilar CAMPECHE, Cam. 2 de noviembre.- Un estallido social se registró en el poblado de Bolonchén de Rejón, municipio de Hopelchén, por el artero asesinato de Dennys Canché Trejo, a manos de seis elementos de las policías municipal y estatal, por negarse a ser extorsionado. Indignados, los habitantes quemaron la comandancia de la Policía Municipal y el palacio de la Junta Municipal, y exigen la renuncia del alcalde de Hopelchén, Alonso Pacheco Ucán, y que el gobernador Fernando Ortega Bernés acuda y les dé una explicación de los hechos y del por qué elementos del Ejército Mexicano mantienen sitiada la entrada principal al poblado. Según informes de pobladores de Bolonchen, el ingeniero Dennis Abraham Canché, nacido en Bolonchén de Rejón, pero que trabajaba y habitaba en Villahermosa, Tabasco, fue ultimado a golpes, por no querer pagar una “mordida”, luego de comprar cervezas para celebrar el Día de Todos los Santos, motivo por el que vino a Campeche. De acuerdo con información recabada, alrededor de las cinco de la tarde de este sábado primero de noviembre, Canché Trejo acudió a comprar cervezas en su camioneta, lo que ocasionó que los elementos de la policía, que estaban cerca, se dirigieran a él. Los agentes le dijeron que no podía comprar cervezas, pues había un operativo de alcoholímetro y un retén, lo que ocasionó la molestia del ahora occiso, pues argumentó no estar bebiendo en la camioneta, sino que solo las fue a comprar. Los elementos intentaron extorsionar a Canché Trejo, pero éste se rehusó a dar el dinero, pues él insistía en no estar cometiendo ilícito alguno. Los elementos lo bajaron de la camioneta con lujo de violencia y éste se resistió, por lo que lo sometieron a golpes; una vez sometido, lo subieron a la camioneta para trasladarlo a la comisaría, arriba de la camioneta, siguieron golpeándolo, lo que ocasionó la molestia de la gente, que reclamó a los policías la violencia, pero estos se fueron. Según se tiene conocimiento, en la comandancia continuaron los golpes hacia el detenido, y cuando vieron la gravedad de las lesiones, fue trasladado a la cabecera municipal, aunque ya fue muy tarde. Información no oficial revela que a Canché Trejo, le fue quebrada la tráquea, lo que causó su muerte. Alrededor de las ocho de la noche, el pueblo, como es costumbre, se encontraba reunido en el parque central del poblado, pues había luz y sonido para celebrar. Poco después de una hora, alrededor de las 9:30 de la noche, fue cuando se dio la noticia de que Dennis Abraham Canché Trejo había fallecido. Los habitantes ya sabían de la brutalidad de su detención, lo que arreció su ira, que se desbordó, y a modo de protesta, quemaron el palacio de la Junta Municipal  y la comandancia, los documentos y mobiliarios fueron sacados a las calles, para también ser quemados, desde ese momento, no se ha vuelto a ver al comandante de la policía municipal y al comisario municipal y aún menos, al alcalde Alonso Pacheco. Los habitantes indicaron haber mandado una comisión de ciudadanos para dialogar con el secretario de Gobierno, Roberto Sarmiento Urbina. Las peticiones son tres: Que no suelten a los policías detenidos e implicados que, según la Procuraduría, son seis, tres municipales y tres estatales; la renuncia inmediata de Alonso Pacheco como alcalde y la presencia de Fernando Ortega en el parque principal, para que dé una explicación pública del actuar de sus elementos policíacos. En lugar de la solución pacífica al problema, el Estado gobernado por Fernando Ortega pidió al Ejército Mexicano el apoyo, por lo que desde la madrugada, un camión llegó a Bolonchén, con alrededor de 50 elementos, 15 de ellos llegaron y custodiaron primeramente el palacio de la Junta Municipal y posteriormente hicieron un destacamento a la entrada del pueblo, en donde coordinan el acceso, de igual forma, ya instalaron una antena radiofónica en la entrada. Los habitantes informaron estar esperando la respuesta de las autoridades, aunque entre los planes está continuar y terminar de quemar las dependencias y el cierre de las carreteras federales. 2bol72bol8

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