CulturaDestacadosLa “única verdad” es la realidad TELEVISAda

admin19/10/2014

19dic

Por Amaury David Sánchez Burelo Cuentan las malas lenguas que los mexicanos se han sentado frente a la televisión desde tiempos inmemorables, hace mucho, pero muchos años que se reúnen frente al aparato de imágenes bicolor o multicolor. ¿Acaso usted no tiene una tele en casa? Si su respuesta fue un sí, no se sentirá raro cuando vaya a ver La dictadura perfecta y no uso la palabra mal, en la frase “No se sentirá…” porque, sí, puede salir con un mal sabor de boca, no porque sea una mala película, sino por la realidad, hablaremos de ello en unos párrafos más. Luis Estrada es el director de La dictadura perfecta, también lo ha sido de La ley de Herodes que retrató la corrupción en el sistema político mexicano, al igual de Un mundo maravilloso que habló sobre la corrupción y la pobreza que viven la gran mayoría de los ciudadanos; realizó El infierno que narró la corrupción, la pobreza y la violencia que sigue viviendo por el narcotráfico y si usted se carcajeó con algunas de estas películas, lo podrá hacer igual con su nueva producción. La nueva película de Estrada es protagonizada por Damián Alcázar, quien interpreta al gobernador Carmelo Vargas, el antihéroe de esta sátira política y mediática de México. Sátira, porque se mofa de todo lo que ha sucedido en el gobierno de Enrique Peña Nieto, los políticos que han cometido errores y de la institución televisiva del poder, ya sabe usted a cuál me estoy refiriendo. Mediática, pues usted entenderá que la televisión es un buen medio para imponerles algo a las personas y aquí es donde regresamos a los párrafos del principio, donde le platiqué sobre ese aparato que se ha vuelto indispensable en el hogar. Le reitero esto, pues el 50 por ciento de la película está narradas así como si usted no hubiera salido de casa y siguiera viendo lo que ofrece Televisa a sus espectadores. Tan a ese grado llega, reconocerá muchas cosas que se mencionan en el filme, pues la realidad siempre vencerá a la ficción y mucho de lo que se cuenta en la película no llega a ser representado en su totalidad, pues siempre es más grave lo vivido que lo que usted esté mirando en la comodidad de su butaca. Claro, le servirá para entretenerse un rato, se reirá, se carcajeará, perderá el sentido de la realidad, desde la frase de “Haremos el trabajo que ni los negros quieren hacer” hasta “Yo no sé, porque no soy la señora de la casa”, pero recuerde que usted es humano, hombre, mujer, mexicano y regresará de un puñetazo cuando el conductor televisivo le diga que el precio de la canasta básica ha aumentado otra vez. Reitero, querido lector, no se preocupe, ni se espante, puede irse a divertir con la familia, con la pareja, con el amigo o solo, le prometo que no pasará un mal momento, claro está que le puedo advertir que el sonido de un balazo puede causarle algo más que una sonrisa.

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