Ni Campeche, ni Tabasco, han salido de la recesión económica, en que las ha hundido la Reforma Energética y los recortes presupuestales a Pemex, y la pérdida de empleos es histórica en las 2 entidades.
Por Daniel Sánchez
CAMPECHE, Cam. 6 de mayo del 2017.- A un año de anunciado por el priísta Enrique Peña Nieto,en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, el Programa de Reactivación Económica y Desarrollo Productivo de los estados de Campeche y Tabasco ha resultado un soberano fracaso. Ninguna de las dos entidades ha salido de la recesión económica, de lo contrario, se han hundido más en la incertidumbre.
De acuerdo con cifras de la organización civil México ¿Cómo Vamos?, en el segundo trimestre del 2016, Tabasco decreció 3.3 y Campeche, 5.9 por ciento en su Producto Interno Bruto Estatal (PIBE); entre julio y septiembre del año pasado, Tabasco cayó 7.4 y Campeche, 8.2, y en el último trimestre del 2016, Tabasco se hundió 10.2 por ciento más, y Campeche, 8.6 por ciento.
Según las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante todo el año 2016, Campeche perdió 20 mil 60 empleos y Tabasco, 14 mil 154; y entre enero y marzo del 2017, los trabajadores campechanos afiliados al IMSS se redujeron en 257 y los tabasqueños, en 912.
Para Campeche, en específico, no se inició la construcción del Puente de la Unidad, entre Isla Aguada y Puerto Real, que ofreció el titular del Ejecutivo federal, sino hasta ahora, con más deuda pública estatal contratada por Alejandro Moreno Cárdenas con la banca comercial, y no se han abierto los 10 mil kilómetros cuadrados de la zona restringida por Petróleos Mexicanos a la pesca en la Sonda de Campeche.
En contradicción al discurso oficial de Peña Nieto, ni Tabasco, ni Campeche, han dado “un paso fundamental al desarrollo de otras actividades productivas”, ni han aprovechado “en mayor medida sus vocaciones naturales”, ni han despetrolizado su economía y mucho menos encontrado “el cauce para su crecimiento y la mejoría del bienestar de vida de su población”.
La primera medida de la que dio en llamar “estrategia económica”, que fue dar liquidez a las empresas con el pago de proveedores locales de Pemex, no generó una recuperación en las economías estatales, ni en las fuentes de trabajo.
La segunda estrategia no sirvió “para mitigar la caída de la actividad económica, mediante el impulso de la inversión pública y la generación de empleo en el muy corto plazo, por lo que se destinarán recursos adicionales a los proyectos de pavimentación a través del Fondo de Apoyo a Ia Infraestructura y Productividad (FAIP), y se adelantarán inversiones contempladas para 2017”.
La tercera medida está “encaminada a promover la transformación productiva de la región en el mediano y largo plazo, a través del establecimiento de una Zona Económica Especial, que establece esquemas de desarrollo industrial con incentivos para impulsar regiones de gran potencial productivo, y ante ello se habrán de realizar los estudios necesarios que permitan identificar cuál es el polígono que puede tener un mayor impacto dentro del corredor económico Coatzacoalcos-Campeche”. Hasta ahora no se determina el polígono de la ZEE.
La administración federal anunció como la gran panacea el Programa de Reactivación Económica y Desarrollo Productivo para Campeche y Tabasco, con el objetivo de “proteger la economía de las familias de ambos estados”.
“Vamos a inyectar dinamismo a la economía regional, a partir de sus ventajas y oportunidades”, ofreció Enrique Peña.
Justificó que “durante los últimos años, México ha podido mitigar los efectos negativos de la compleja situación de volatilidad e inestabilidad financieras en el mundo. Estas condiciones han sido particularmente severas para los precios internacionales del petróleo”.
“Somos conscientes de que el entorno internacional sí ha afectado directamente a estados como Campeche y Tabasco, que tienen economías que dependen fuertemente de la actividad petrolera. Es, sin duda, una realidad compleja, que debemos afrontar con respuestas integrales”, indicó.
En Tabasco, el Colegio de Economistas ya consideró un fracaso el Programa de Reactivación Económica, porque el estado ocupa los primeros lugares nacionales en desempleo y decrecimiento económico.