Midiendo a las Bestias

In Opinion
Ni una más

Columna: Manuel Ramos Herrera

La detención del Columnista Miguel Angel Villarino Arnábar el pasado 8 de marzo no es un “incidente” que deba ser banalizado, tampoco debe terminar en el depósito de lo anecdótico. Es algo a lo que todo ser pensante debería prestar atención.

Derivado de uno de tantos dramas familiares que terminan (si tienen todos buena suerte), o se perpetuan, en los tribunales especializados, se procedió a la detención de un ciudadano por orden de la autoridad judicial pertinente. Hasta aquí suena como algo normal, otra cosa podría resultar de una mirada más profunda al tema poniendo atención a la tortuosa ruta del procedimiento, pero ese no es el objetivo de estas líneas, por el momento.

Considerando que, por tratarse de una figurá mediática con una postura crítica a la actual administración, el asunto tiene un alto potencial para escándalo en diversos niveles, sería lógico que la operación se efectuara de manera intachable, con el librito en la mano: Vehículos oficiales debidamente identificados y con sus placas, agentes ministeriales que se identiquen como tales con placas oficiales o alguna prenda reglamentaria, que presenten la orden judicial que corresponda y, elemental, que todo quede grabado en las cámaras de agentes y vehículos. En resumen actuar con la majestad de la Ley, una ejecución intachable.

En la realidad, las cosas sucedieron en sentido contrario. Por lo menos dos de los tres vehículos no portaban placas. Ninguno de los tres tenía identificación oficial. El pequeño ejambre de individuos de un aspecto muy distante de lo que alegaron ser: “ministeriales”, sólo de palabra. No se presentó orden judicial alguna. Miguel se vio rodeado por un pelotón de sujetos con conducta agresiva. De pilón, los vehículos del “operativo” lucen como los usados en cualquiera de los tradicionales “levantones”.

No es difícil imaginar el rato amargo que pasó la víctima de tan primitivas atenciones.

¿Por qué la Fiscalía actuó de esa manera cuando la razón elemental recomienda lo contrario?

¿Fue una torpe estupidez? O …

…ordenes cumplidas al pie de la letra.

Si es verdad que en Política, la forma es fondo, la trama cobra sentido, así está planeado y ese es el mensaje para los “enemigos de Campeche”.

¿Querían que la víctima creyera que era un “levantón”, que se tratara de defender, regalando la oportunidad de una madriza?

La forma, ¿es fondo?

Desde Bestiómetro, Miguel ha sido la voz discordante más atendida por las redes en el Estado. Una negación de la narrativa oficial de “grandeza y logros”. No parece mucho contra los efectos de 7 u 8 periódicos locales y cuatro televisoras que nos repiten la cantaleta sexenal. Entonces …¿Por qué?

Y ya que hablamos de los medios locales, y su tratamiento descaradamente banalizador de la cobertura del exceso cometido contra Miguél Angel Villarino Arnábar, sólo se confirma lo que ha sido tema central dentro de algunos círculos: estamos viviendo la peor época de los medios campechanos en los últimos decenios.

No hay espacio para la disidencia, no hay cabida para la crítica. El empeorador es intocable.

No es extraño que los empresarios de medios tengan trato directo con el gobierno en turno. Con una economía tan cerrada como la de Campeche, quien tiene el billete es el gobernador.  Es una relación natural, sin dinero del gobierno no hay negocio. Nada nuevo, ni exlusivo de este tiempo.

En ocasiones, la relación puede ir más allá del: Te pago N para que digas X, al esto no lo digas o sólo de esto se puede hablar, vamos, como si otro fuera el dueño.

Las malas lenguas aseguran que si bien el número de periódicos, televisoras y emisoras de radio ha permanecido sin muchos cambios, el número de dueños ha disminuído.

Como sea, la línea editorial es aplicada de forma inflexible por los que aún son dueños, pasando por los que ahora son gerentes.

“Un anillo para agarrarlos a todos, amarrarlos y a la oscuridad arrastrarlos”.

Se entiende de la ausencia de expresiones de protesta entre los profesionales de los medios, quien manda es el patrón y uno sólo puede hacer lo que se ordena que haga. Sí, hay que poner el venado sobre la mesa. Hay sus excepciones, notables por eso, porque son, tristemente, la excepción.

Hoy, el osado que le toma las medidas a las bestias está pagando el precio de la intolerancia a la disidencia en cualquier presentación.

Miguel es culpable por desmentir, desde Bestiómetro,  con cifras en la mano, la narrativa de fantasía que nos recetan los mismos periódicos, radio y televisión de siempre. Ese es su pecado, calificado como mortal por estos rincones olvidados de la Tierra.

Si la garra se empeña, considerando que los procesos actuales no deberían dar para más, puede aparecer un rosario de acusaciones. Las necesarias para alargar la estancia, del atrevido medidor de bestias, en el infierno. Esperemos que no pretendan superar lo ya es un exceso.

La cantaleta oficialista se ha esmerado en una narrativa cargada de maniqueísmo ramplón. Quienes se atreven a cuestionar no quieren el progreso, son “enemigos de Campeche”. El centro del festín obligado de la versión actual de una antigua cofradía conocida como los textoservidores (Membresía sexenal).  Adalides de la guerra contra los subversivos enemigosdecampeche.

Estos villanos tienen nombre y son fernandoronyrenatopejeraúlmiguelanayadanieleliseoyolandaanibalettttccc++, hay que madrearlos todos los días. Esa es la tarea textoservidora por excelencia, en amplia demanda gracias a las redes sociales.

A cambio se niegan los espacios en la radio, televisión, en la prensa a la voz disidente, se les hostiga, ¡Alabao sea el tal siñor internet!

El Poder del Estado es…, como una bestia, en su alcance y profundidad, tiene que serlo para ser funcional. Un juez puede arruinar una vida, el ejercicio de la fuerza pública puede lisiar, salvar o terminar otra. Por eso es que existen protocolos estrictos para el ejercicio de la aplicación de la Ley, de la fuerza pública. Ignorarlos …¿puede ser indicio de dolo descarado?

Uno quisiera creer que llegará el momento para la cordura, y Miguel saldrá el 13 o 14 de este mes, cuando mucho, rumbo a su hogar en Champotón, a reunirse con su familia, los amigos, de nuevo a su tarea, como es su libre derecho, tomándole la medida a las bestias, para que no se excedan. Que el proceso, que regaló la excusa para el exceso, segurirá hasta lograr lo que a justicia corresponda.

Así de romántico, uno de verdad quiere creer, mientras esperamos atendiendo al libro abierto que nos aconsejó no preguntar, por quien doblan las campanas.

Mientas esperamos, atentos.

Ni una más

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